17.10.07

Hola buenos días Abismo. (Y falosofía.)
¿Quieres con mi cuerpo ectoplasmático?
Soy yo y la sensualidad hipertatuada en los rincones de mis declives.

Escribiría más pero se me acabaron los dedos.
Y otras cosas.

26.8.07

Absolut.



Una vez más.
Veo el cadencioso ritmo de tus caderas agitarse certero frente a mis piernas.
Ce n`est pas l`habit.
Laborum: Reúno determinadas piezas de esa saliva incestuosa
para agitar mis adentros
en el tic tac confuso de los gemidos sintomáticos.

Absolut.
Un riso negro cayendo gordo por tus caderas huesudas de puta cumbianchera.
Niega la sonrisa contrita y la perfección del tacto.
Niega la sutileza brutal de las destrezas húmedas de la lengua.

¿Hagámos el mal en una cama de plata?
En un inventro de fuego furioso. En la creatividad robada de un poema rutinario.
Y Poesía Poesía Poesía.
Instíntame las ganas de llegar a arrebatarme los sueños negros que se agolpan en tus sienes quebradas.

La voluptuosidad única y suprema de la [pasión]

reside en la certeza de hacer el mal.
(Baudelaire)


Parole parole parole.
Parole parole parole....

Concentra tus gritos en el glitter que me quedó entre los dedos cuando te robé la boca.

24.8.07

Con veinte entradas hay un globo chicle grande de Poesía frustrada.
Perdí el miedo a nombrar el miedo.
Perdí el miedo a nombrar el mied.....





Y quiero que arranques tus voluntades hacia mis esperanzas.
Las únicas de las que tengo certeza, por ahora. Estaremos juntas mucho tiempo
y los brazos son lo suficientemente largos y gordos como para abrazarte por siempre.

Somos muchas y todas para tí.
Muchas distintas, las que te amarramos en abrazos a la vida.
Y muchas Paz también.

Te quiero harto Nana.

14.8.07

Carnaval.

Puedo hacerlo una y otra vez. Le conté que me comí sus entrañas en un lamido ficticio.
Y mi tema se repite una y otra vez. Logré sacarlo de mis profundidades para enrostrarselo en una sonrisa de lástima y perderme otra vez en tus intentos por atravesarme en palabras negras, estacas de carne y gemidos blancuzcos. Puedo no ser nada tantas veces y derrumbar tanto al mismo tiempo. Tanta basura entremedio de la carne.

Tantos sin sentido sentidos hasta el fondo.

¿Porque no solo reconocer la miserabilidad humana y lamer sus locuras con las mismas ganas con que nos embardunamos el resto del cuerpo? Tú y las locuras animales. Tú y tus cocodrilos sagrados, tus cráneos hediondos a cloro perdido. Tú y tus pulpos enroscándose entre las piernas.
Tú y los calores corporales que no existían callados por la nausea.

Y las cuencas me siguen mirando con ganas de que las rellene de carne y las mordidas no sean solo de aire. Me besaste y no niegues nunca el deseo que puede huir de ti sin mirar el rostro delante de tus piezas. Yo no te busqué la boca y el cuerpo. Yo sí invoqué el asco y los retazos salados de tu alma rota. Repartamos las culpas. Ahora, yo me acuesto entre tus trozos de vidrio-sangre-negra-muerta y tú puedes quedarte con el sabor de mi piel entre los dedos del cuerpo.

Carneia, un oráculo, tres pinceles, dos órdenes y una pelvis sola: la de Travolta.
Shake- shack!

9.8.07

Misiva vidente.

Llegué y te escribo. Con un cariño extraño, extremo, friolento.
Porque me gustaron las risas conjuntas.
Y lamenté el tiempo perdido en pensar en algo que no fuera liviano y maddonesco y risueño.

Y un te quiero harto en esa sintonía de ojos se me escapa sin meditación de por medio.
Un te quiero parte del todo que conforma mi vida para seguir riendo del absurdo del mundo.
Por que me faltaba esa mirada distinta que profetizaste un día. Porque hay que acompañar a nuestra amiga loca hacia mirarse distinto y seguir riendonos de la nada. Porque creo que eres una persona íncreible y quizás buscamos cosas similares en la vida.

Soy tan yo como tanta perfidia.
Somos perfidia y eso es tan auténtico, tan certero, tan divertido.

El brillo en los ojos te lo pagaré algún día.
Por ahora es una deuda en carne.
Y sí, puedes, pararme en una esquina y hacerte el resto sin problema.

Querido!!!! soy intensa y haz de saberlo y no sorprenderte...
Mis manifiestos son de sangre y van a ser más continuos que las olas que casi te ahogan.
Ojalá no te molestes que diga, que eres mucho, mucho, increiblemente demasiado, lo que necesitaba. Gracias por eso.
Pero esa es una historia que te gritaré un muy pronto largo día.

Hoy no tengo poesía para ti.
Mañana, la construimos juntos.

Un abrazo,
con las vacas cubanas,
los lobos marinos y los diarios de patrizzzzia muy muy presentes....



P.

5.8.07

Misiva ciega.

----

No quiero saber nada del asco.
Ni de dios ni del diablo.
Especialmente de dios. Que se cae a pedazos en trozos patéticos
sin mi interés alguno por los crash de su reventar contra el piso.

Te sigo comiendo las bocas ácidas.

Los dientes blancos que solo
han sabido morder mis trozos sanos para arrancarlos con placer masoca de mis restos necrófilos. Siguen ahí con ganas de reventarlas contra mis manos para borrarles mi precioso paso por ellas.

Muer(d)ete y muere.
Llévate tus ansias petrificadas en egoísmos latentes

y pesares por mi voz ronca segura que te escupe eso que los colores te ocultaron.
Nadie te robará la muerte para quedársela y que sigas moviendo tus hilos, titiritero.

Nadie más.

Y lo sabes.
Sabes que mis sueños que un día no dopados soñaste son los que buscarás por siempre y no encontrarás. No encontrarás nunca lo que buscas precisamente porque lo perdiste. Trabajaste con persistencia de obra maestra para perderlo todo. Mataste con ansias mansonicas lo que se construyó con olor a tiempo, sangre, semen y sal. Especialmente sal.

Ya no basta con las palabras que siempre fueron suficientes. Los rasgamientos al intentar correr como loba furiosa a atrapar los frisbies de tus ganas se hicieron masivos y me desangro. Muestro los dientes y aúllo con dignidad en la certeza de querer dormirme en los ojos de la luna. Nos escuchó el silencio. Y eso reventó las burbujas de oxígeno pegajoso que nos mantenían en la misma manada. Gritamos y no queda nada. Lloramos y no queda nada. Nos rompemos y no queda nada.

Ojalá me hagas llegar tus ganas de alguna ectoplasmática manera. Que valga la pena. Que se recuerden los ácidos con salsa de berries, las cosas por las que desenvainamos, las sangres en las venas derramadas y las tristuras que no están enterradas en mierda. Ojalá me los hagas llegar porque no alcancé a retenerlos y por más que me agazapé no pude alcanzar las razones cuando huyeron despavoridas de los monstruos tentaculosos de la decepción y el cansancio. Yo hice lo que nunca debí. Lo que tatuamos no hacer. Olvidé. Me rasgué el estómago y como piedras arranqué todo lo que dolía, lo que pesaba, pero olvidé dejar un residuo, olvidé permanecer, mantener separadas las telarañas entre lo malo y lo bueno, y buscando el alivio lo saqué todo, absolutamente todo. Y ví, en ello, tus manos huesudas ayudándome a sacar de cuajo cualquier retazo que quedara; como el partero indolente frente a mis gritos, del retoño de nuestras memorias.

Me muer(d)o. Y el ciclo continúa. La loba vuelve a la tierra del descanso de su luna quebrada para ser parte del todo. Práctica y feliz. Esperará a que un día, un mal cachorro quiera saberla en su vientre, reparadora, y absorba en un lamido sus cenizas triunfantes en la espera de sangre joven para volver a la vida.


Yo ya no escribo cartas. No observo más que mis patas atrofiadas y no puedo llegar de otra forma. Ya no grito. Ya no hago más que esforzarme en respirar mis últimos estertores. Ya no hago nada. Ya no depende de mí. Y te lo escribí en la cara con una seguridad que hoy me sorprende. Hoy me lo repito a mi misma con certezas que sorprenden. Pero no puedo más nada. Aunque quisiera, eso es todo.

Ojalá una sonrisa al final de la sombra.



con disposición.

18.7.07


Y pensar que te rompí Egon. De un lamido penetrante hacia tus miradas coquetas de cretino afeminado. No me aguanté frente a tus omóplatos salientes y tus brazos kilométricos. Pensar que muero de frío contigo, a pesar de que eres caliente por dentro hervido en caldos burbujeantes que te salen por los ojos. No me aguanté y te hundí mi lengua de plata entre las aristas.

¿Que si me siento culpable? Oh, no querido. La culpa dejó de ser mi amiga cuando tú comenzaste a ser mi amante. Si esas curvas rosadas calcitrantes, con olor a moho perdido, a diluvio eterno no lograron hacerme entrar en razón nunca, menos lo hará tu presea de moral ilusa anti caníbal.

Te comí la boca cariño. Te la arranqué para que jamás pronuncies en la vida y especialmente en la muerte, con la muerte, esas tristuras saladas con las que rompiste mis hímenes. Así, frente a tus tres caras favoritas, trituré tus labios con el mismo placer con el que trituraste los míos. Ambos.

No. No te dejaré libre Egon. No mientras sepa que dibujas tus poemas en mi vientre con tal preteza como yo te deletreo entre las hebras de mi pelo. Como yo te trazo entre las fibras sintéticas de mis sueños.

Porque sí querido, si te sigo soñando, la muerte no te podrá arrancar a sus brazos adúlteros llenos de llagas por mis resistencias a sus robos de amantes. Si te sigo soñando, podremos entrelazar nuestras piezas en las nieblas brumosas, por lo menos, hasta que bajes tus brazos y te canses de pintarme las piernas como reflejo de tus entrañas.





...




-¿Satisfecho? Te excitan cosas raras Egon, podría haberte gritado un par de cochinadas como a todos los demás...

¿Qué porqué todos mis amantes están muertos?

-Esa historia cariño, tiene un precio mucho más alto.















Y el viento, Querido?

Dónde lo dejaste?

14.7.07

...







No pido más que miento.
Ni siquiera sé si las fiestas me pertenecen. Si los recuerdos bailan tangos olvidados en parqués muy encerados y resbalan... Tengo ganas sí, de romperme las bocas y arrancarme los pelos histéricamente, sin disimulo alguno intentando leer tus ojos biónicos de pus esperando alguna respuesta ya deletreada. Me aburro, ¿por qué no decirlo? De escribir en un teclado de letras borradas palabras que nunca saldrán más allá de mis úteros.
Podría echarle la culpa. A mis entrañas, trompas de falopio y demases por no callarse los gritos de guerra que día a día se me escapan por los labios todos, por las mierdas tristes que pujan por salirme de las venas. Pero estoy cansada. Y si mis ojos no cuentan las mismas historias de antaño, es porque las legañas de las lágrimas anteriores aún no me permiten abrirlos. (Pestañeo, algo, para después volver a cerrar los ojos con fuerza, no queriendo oler los pecados con mis pupilas vacias).
Muchas veces me imagino con los ojos blancos de deshielos.
Vacíos.
Mirando a la nada en teatros absurdos de cordura y silencios perpetuos. Por más que me muera una y otra vez no logro salvarme. Caigo enredada en ese mar truculento y baboso, más turbio a obsidiana, preciso en percances. Esas abominaciones estomacales que empañan mis momentos más lúcidos, en los que olvido todo y mi cuerpo se transforma en una zona zero estrellada y voluminosa.
No pido más que miento.
No busco más que grito.













5.7.07

Una reflexión de fin de siglo.

No hay poesía sin cordura.

No hay letras sin ansia.

Y el ansia y la cordura se acurrucan en los brazos de su madre de seno marchito que no pudo darles de comer. Locura que no alimentaste a tus retoños con mandrágoras y venenos suficientes como para que no terminaran cantando un reggeaton perdido. No hay, en la Locura, espasmos que no produzcan dolor dolor el primer sentimiento del mundo no hay en la Locura pujes que no resulten en partos de criaturas monstruosas llorando. Sólo así entre lambadas y oh mamá ella me ha besado, los gritos que se escuchen no huelen a nada, no son visibles para ningun oído, ni palpables para ninguna boca.
Que la muerte que nos acompaña en el camino negro de los ángeles me proteja. Una brisa, un escalofrío, un chery chery lady y el hechizo está cumplido. Y usted no se olvide de adquirir su manual 2006. Dawn se escucha en las comisuras de las paredes. Paredes con ojos y falos pintados.
Para qué hablar del peso en los párpados de seis meses completos que te desgarraron con la uñahoz igual que a Mahoma dejandote abierta y expuesta a los escupos de siglos venideros.
Un semestre de lentes rayban y pelos vistosos, cachondo y ordinario que se hace a un lado no sin esfuerzo para dejarle su puesto a un idiota engominado con cara de responsabilidad. Y no es quiera ser maestra ni objeto de la letra de un wisin y yandel pero de que sobreviví sobreviví, dawn y todo, aqui estoy, más completa que nunca gritándote a ti Locura, que detesto que me dejes botada en ocasiones para ir a jugar con tus pezones en intentos descarados por revivir su sensibilidad. Definitivamente, si vuelvo y nuestros payasos siguen riendo juntos, es porque no tengo orgullo contigo y me encantan tus gritos sin sentido. No vuelvo más que a esperar que me caigan tus salivazos en la cara.

Feliz comienzo.

Lenguas a tus desarraigos.



3.7.07

Payaso.

Sin cabeza. Con la cordura rondando
y las risas gritando.















(Un trazado tarjado)

27.6.07

Cortina.




El teatro de la
muerte color
ida.
Disfrutando de calores prohibidos.

Trastocando las ramas del mundo bailando.
Rompiendo.




Follando.






Llorando.







Y canta el teatro de la muerte ensombrecida.
Canta el rosado fosfóreo de sus tristuras calientes.

Canta y desvela.

Muere el teatro de la muerte bronceada.





Un adios aplaudiendo.



Fin.

2.5.07

Locuras Prostibulares

Es como el Mar Rojo.
Se abre con prestancia ante las varas de los hombres.
Sus manos solitarias en busca del calor acuoso que las entrañas otorga.
Se acordaba sin vergüenza de las lenguas bífidas de ansia. Lenguas jugosas, porosas, metálicas. Las lenguas que recorrían las penurias de su carne abierta...

Tengo la libertad de la lengua rondándome en cada animalidad resuelta, la misma bestialidad con la que llevo los cigarros pestilentes a mi boca-vulva para que se apoderen de las ansias perdidas en sustancias que no tienen memoria. La libertad de la lengua que gira a revoluciones intensas por minuto al saberse pronta la inmundicia por el desuso.

¿Te duelen en las entrañas los trozos de tentáculo que quedaron dentro? Gritaba la mujer pulpo hacia adentro de cada caverna oscura que su cuerpo conocía en besos negros de acidez entregada.
Monstruosas criaturas son diseccionadas por su vista de cebra errante, herida por el lomo, en el que tantos han montado solo al oler la lycra ajustada, transpirada, que exhuda sexo. No le contó a ninguno, que soñó un día con ser parte de una banda criminal, unidos hasta cuando la salida no existiera más que en un disparo con funciones penetrantes, que para ella no eran nada nuevo. Y vio el soplido ansioso, que difuminaba el fuego de la casa en llamas, que rompía los líquidos efervescentes del cuerpo putrefacto en el fondo de su cama.

Y morir resignados, lamiéndose como perros, en una mamada eterna.

Poco a poco se fue transformando en bestia. Pero una bestia abierta, como el Mar Rojo. El dolor de su herida purulenta la mutaba en monstruosidad aberrante. Ningún hombre, cerdo o toro me deseó de nuevo. Se quedó con el recuerdo inspirador de los múltiples gemidos y las diferencias insignificantes entre una boca y un falo. Como olvidó cerrarse, no le perdonó dios la insurrección de su alma, y comenzó a sentirlo solo en el cúmulo del clítoris aliviado de sus telarañas por alguna saliva insípida. Se convirtió en carne, solo carne difuminada a un lado de la vida, callándose las intenciones y esperando la indiferencia del mundo.

Ya no me pesa matar mariposas con la voz.

El eco no muerde.
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde
muerde


Pero desangra.

La ciudad del pecado muere con la castidad de la carne.

(Q u i e r o u n a p i s t o l a c o n s i l e n c i a d o r . . .)


A veces solo queda la duda si la boca está abierta o cerrada. Especialmente, cuando no se sienten los labios luego de haber succionado hasta las ansias.
Ni la hediondez de las monedas sangrientas que robé de tu cuerpo marchito me alivian el peso de mis balas cargadas.

Tú, mi pobre Ramera escondida.

Si supieras que espero a que te duermas para saltarte encima y lamerte las entrañas dulcificadas, a leche,
imperturbables.


(Q u i e r o u n a p i s t o l a c o n s i l e n c i a d o r . . .)


Sin noción alguna del triste ritual de desabrocharme los botones del traje y de desnudarme sin perdones ante tu cuerpo inmaculado de puta inocente. El cierre del Armani baja sin dificultad la mayoría de las veces, quizás con uno que otro inconveniente innombrable cuando los apetitos hacen temblar mis manos.


(Q u i e r o u n a p i s t o l a c o n s i l e n c i a d o r . . .)


Pobre, pobre mi princesa abierta como el Mar Rojo. No tienes idea de que seré el único que cruzará tus aguas.


(E l m a n g o n e g r o s e a j u s t a p e r f e c t o a l a m a n o e n g u a n t a d a e n l a o s c u r i d a d d e m i c o n c i e n c i a . . .)

Ramera.
-Ahora ponemos una luz roja, pero en la Edad Media los prostíbulos se anunciaban colocando un ramo de coloridas flores en la entrada del local.
Rameras.
Tipos como formas en las olas.
Modos, manos, dedos.
Sudorosos pliegues sin-vergüenzas...

Siento tu olor perdurable.
ese de las piernas humedas
cuando se rozan por mis mejillas.

No está permitido.
Ni siquiera por esos dos fajos que se reflejan en mis lubricaciones.

Somos tantas.
Soy tantas.

En secreto escribí mis carnes más blandas.

Cuello

Espalda

Muslos

LabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabios
LabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabios
LabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabios
LabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabios
LabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabiosLabios

Tienen pliegues mis labios.

Con sus caldos cerré el sobre.

-Caramelito caramelito, rózame un poco más si, oh si...
Rósame con tus pétalos abiertos
cárneos rojos
de gamuzaterciopelo.

Puedo destrozarte caramelito si, oh sí...más...
puedo corromperte desde adentro caramelito
romperte romperte
con el movimiento escogido perpendicular a tus centros gravitacionales.

Tus sonidos no son tan diferentes a los maullidos de un gato.

-Me hubiese gustado ser una puta más puta.
Pero es lo que hay,
la experiencia me sobra en comparación con las ganas.

Vuelvo a ser la putausencia.
Apago la luz y no queda nada que sea oscuridad.
Sigo siendo la puta de la ausencia.
Más que nunca.

Aunque es imposible desmentir que los dedos de la ausencia saben a gloria.

Por ti que pasas y no manoseas con letras, un gemido lento, esponjoso como se empieza a poner todo esto.
Para ti, que no te atreves a decir lo que sientes, un movimiento rápido de dedos jugosos....
A ti, necia de ilusiones estúpidas, un lamido y tres vibraciones rápidas acompañadas de estertores.
Sin ti, no, no podría, pobre infante con un montón de letras incrustadas en el cuerpo que desparramas tontamente con ideas de algo nuevo, mmmmmmmmmmm......
Tú, loco de pueblo, y tus corduras de madurez instantánea, tan absurdas, tan absurdas, tan ab- sur-d-a-a-a-a . . . . . .
Un poco por ti, triste historia que rondas por mi cabeza incompleta, coronada por la inconstancia ahhh...mmmmmmmmm.... no paro, no p a r o....
Rápido, más, más rápido...por tí...oh..si, por tu, tus, mis, anhelos furiosos...su-e-ñ----ossssssssss....mmmmmm ro-tttttttttttttttt......................osssss..... ohhhh....................
Un poco más, sólo un poco mmmmmmmmmmmmmmmmmmás por ti, de Ohhhhhhjos transparentessssss......... mmmmmi...yo....Rammmmmera...a-h- a-h- a-h- -a-h----

( VACIO )

Me quedan un par de dedos sin lamer.


8.1.07

Insanité vol. II

Les jours existent

dans quelle folie me permet de

mordre la langue des autres

- les jours lugubres -

parce qu'avec son fil,

il a vomi le propre empatía

et reviennent les désirs

d'un moment

¡Seulement un moment!

dans la peau de l'autre


La folie

ne me permet pas

d'épeler ce que je ne sens pas

elle ne permet pas

que je me couche

avec les subversions inconnues.


Peut-être la folie veut

que je seul mange sa bouche

et absorbe son oeil unique.



________________________________________________________________

Traducción al francés de uno de los poemas de la Tríada "Insania". La idea fue darme cuenta de que algo me acuerdo.


31.12.06

La Bruja.


No me interesan ni tus razones ni tus olvidos. Ni las palabras vacías que puedan no caberte entre las piernas. Ni tus prisas, ni tus manos mágicas te justifican. Nada. La bruja solo quiere destruirlas. Arrancarlas de cuajo y no dejarles ni un pedacito de recuerdo. La bruja quiere -y eso está entre sus mayores profundidades- tenerlas a todas en una habitación cerrada, sentaditas, con sus cuerpos dóciles, dispuestos, entregados. Pero ¡ojo! todas despiertas, mirando; con el horror de lo venidero tatuado en las sienes, taladrando, agujereando sus pútridos rostros de niñas buenas, de princesas inocentes, ojitos buscando (frenéticos) salidas a esta humillación no merecida.


¿No merecida?, la bruja ni siquiera eso se plantea, y es, quizás, su seguridad lo más pertubardor de su mirada ciega. Mirada perdida en la rabia, en los celos, en la pena. Honda pena la de la bruja. Hasta yo la compadezco a veces.

Luego de saberse atrapadas, irreductibles, es la mirada de la bruja la que termina por continuar su delirio. Ese ser oscuro, macilento, se pasea inmisericorde observándolas detenidamente, sin prisa, absoluta, con la seguridad del control escurriéndosele por los dedos, con el ansia de sosiego al fin, derritiéndose por las comisuras. Quisieran gritar, pero la mordaza, muy bien atada (profesionalmente atada, diría) les permite solamente musitar un aullido reptíleo, casi subterráneo, que no alcanza siquiera para sostener la mínima esperanza de ser escuchadas. Ella lo sabe, y el continuum de su paseo territorial por las auras de esas mujeres se hace más excitante al oler su miedo.

La primera bofetada solo la percibió en el intenso ardor en su mejilla derecha. La bruja, de un golpe seco y sordo, no solo disipó las dudas acerca del motivo por el que estaban allí, si no que aumentó en proporciones cósmicas ese hedor casi feromonal del pánico, que la movía como un animal en celo. Ahora entendían la serie de instrumentos bizarros que se acordonaban a su alrededor. Y la bruja no se dio ni siquiera la molestia de explicar sus razones. Solo ejecutó. Con la pericia de lo que se ha practicado muchas veces, con la seguridad de lo correcto, con el brillo de lo ansiado, la serenidad del alivio. Se sorprendió a sí misma realizando cortes grotescos en lugares repugnantes, y en más de una ocasión pensó en sacar alguna mordaza, desistiendo al recordar la necesidad del silencio para su concentración. Quería disfrutar esto, rememorarlo después, las vibraciones de la piel viva al cercenar, la tibieza de la sangre chorreando; así como el orgullo por su creatividad progresiva siendo la primera vez, (y última, esperaba).

Hubo dos cuerpos a los cuales dedicó mas tiempo. Cuerpos que dejaron de serlo, mientras sus dueñas aún estaban ahí para observar. En ellas la lentitud fue primordial; por lo tanto el deleite (debe asumirlo) fue mayor.

Cuando la tarea acabó, y su dicha era sublime, la bruja solo salió de la habitación, roció un poco de aquella sustancia archiconocida, prendió un cerillo y cerró la puerta.

La bruja está convertida en princesa. Por eso al abrir los ojos solo están tus razones, tus olvidos, las palabras vacías que quizás sí te caben entre las piernas. Y están tus prisas, tus manos mágicas que te justifican. Por eso no puede mantenerlos cerrados y enlutarse en un sueño curioso y secreto. Las burocracias del alma no se lo permiten.

...

Maldito New Age del Poetae Novi


I.


Si se piensa que es complicado ser poeta. . .
sí,
eso me han dicho
los amigos poetas que tengo.

No se en realidad cuan complejo será.
Yo no soy poeta,
pertenezco al genero de los Ocasionales.

Esos que en algunas circunstancias...
frente a dadas situaciones
responden con escritos simpaticos y
expresiones artisticas dignas de consideracion
[entre nosotros y con gracia, solo de lectura]

Es un mal comun dentro de mi gremio
el creerse un poeta.

Conozco varios...
Y son pateticos,
creen que la furia corroe sus venas y con ello . . .oh ilusos!
piensan que
tocan el clitoris del arte
y le hacen llegar al orgasmo.

No,
mis queridos,
lamento decepcionarlos.

Es complicado ser poeta.
Por que no basta con meterle los dedos,
no basta con moverlos cadenciosamente
y susurrarle un par de cosas al oido.

Hay que saber hacerle el amor
al arte,
y como la mayoria de los Ocasionales
son unos brutos,
se quedan satisfechos con
sus prematuras eyaculaciones.



II.


Malditos malditos difusos poetas
esos que no saben,
deambulan
en masturbaciones hediondas
en esfuerzos inútiles
y creyéndose orgasmos.


Malditos están,
como escoria en la tierra
al creer que la furia los disuade de culpa
de entraña
de hambre,
los vuelve incandescentes
y con ello portentosos.
Malditos,
que no saben callar la negrura del cielo,
no saben hablar
cuando sobrepasan las lluvias
sus lenguas de barro.


Intentan,
las lacras pestilentes,
dar rienda suelta a su locura,
violando la poesía
estrujandola
con dedos jugosos
de ansia desesperada por más que siglo.


Famas,
sí,
ganan las famas del universo,
que es tan diabolico como ellos
por que tambien intenta
meterle la mano
en el sexo a las letras.
Sucios sucios poetas
enrarecidos en su podredumbre.


Pobres imbéciles,
aun vírgenes.
Sin saber como rozar con lo étereo
y creyendose
penetrados en lo divino....
pobres, pobres insulsos.


...

Por Aldonza.



Soy
el túmulo de las sonrisas ajenas
la mortaja que oprime
las crines de la ilusión,
la que se mueve
con los vientos de las mentes sin vientos.
Sin pensarlo
tan amante como la muerte
enriestrada en tu brazo
como lanza.


¡Úsame en tus batallas
caballero de podrida armadura!


Úsame
como agua que refresque tus
ojos,
como estrella que te guíe en la noche.


Úsame y bótame.


Pero dame un sentido
y vuelca tus correrías en mí
retorna a salvarme en cuerpo
en las ansias,
redime mis ganas
mis sudores.


Deja al pobre, al deprimido
y desoprime mis pechos que purgan por tu nombre,
libera gemidos
que son las letras en tu escudo.


Desova tus manos
en mis pieles
y abandona las sierras...
recorre mis montes y
bebe mis aguas.


Que espero,
celosa de molinos
porque te tocan.
Preguntándole a la tierra que ya has pisado
por tus silencios.


Desesperada,
por que temo
vuelvas
y veas lo que los gritos
naturales
y contranatura
te han puesto ante los ojos....

Carlos Busca Sombra.



Yo paso a través de las personas...

imperceptible

no me noto,

no me miran

y soy casi invisible.


No logro comprender como hay gente que llama tanto la atención.

¿Cómo aguantan esos ricos,

esos que se creen la muerte cuando caminan,

que se den vuelta a mirarlos?


No puedo...

no, no podría.

Por eso yo no me veo...


Y soy capo para esconderme,

ocupo edificios,

casetas,

grifos,

paraderos,

postes,

las rejas;

pero lejos,

mis favoritos,

son los árboles.


Me gustan los árboles.

Aunque cada vez hay más pocos.


No sé si se acuerda,

no,

igual es jovencita,

de la Plaza de Armas,

esa donde cabalgaba feliz Pedro de Valdivia,

hace unos años,

rodeado de hojas verdes.

Y ¿ahora? ¿ha visto?


Pelado, cemento, gris.


Puras banquitas que como son chicas,

ni me tapan.


Por eso me gustan los árboles,

especialmente esos gordos,

que te cubren todo el cuerpo,

y hasta dejan espacio para mirar...

pero no vaya creer que yo miro por mirar.


No.


Solo veo

para saber si me miran


En esas calles que son frondositas...

uno va dando un paso,

y llega a un árbol...


Mira.


Da otro paso,

llega al otro árbol,

y vuelve a mirar.


Pero en esos lugares

en que no hay nada verde,

todo vacío,

no queda otra

que tirarse al suelo

y así salir de la vista de los otros.


Pero uno queda con los brazos todos rasguñados,

...es difícil arrastrarse en las veredas de Santiago.


En verano por ejemplo,

las sombras más buenas,

son esas de las tres de la tarde.


Aparte que no hay nadie en la calle,

yo me pongo siempre

uno de esos chalecos de cuello alto,

para salir,

uno que me trajeron de Angelmó,

que cubren la cara.

Y me tapo la cabeza

con el pasamontañas.


A veces, cuando hay suficiente calor,

puedes confundirte con la sombra.


Y así me ha resultado hasta ahora doctora.


Aunque ¿sabe?,

y por eso vine,

igual he notado que me miran...

...

Tacto.

El loco babea
-Saca su lengua y lame-
en un Reconocimiento perpetuo de sus labios.
con ojos vacíos.
No tiene prisa,
nada lo espera,
Se ve más feliz que los que observamos.

Manos torpes,
mugrosas
que se desplazan
sin sigilo por lugares comunes.
Levanta su pierna
e intenta pasar obstáculos invisibles
que el ritmo frenético impone...
El mismo ritmo frenético
que hace coreografía con los perros de cuellos lacios
y cuerpos felpúdicos....
El mismo ritmo frenético
que inunda de lascivia
los ojos del conductor por su madre.

Y su madre,
pagó rápido,
entre la mano que lo sujeta
y el bajarse la falda que tapa ilusiones.....

Joven sin ser joven,

parece un travesti
saliendo de día en la sórdida ventaja del sol
Una violación,
un incesto
- imagino-.
Por que el loco es loquito.
No tendrá mas de diez.

Ni siquiera lo llama cuando besa el fierro
que manos inmundas han cansado.
En Ese manoseo curioso
por la superficie lisa del metal,
que lo hace sordo,

fascinado.

Ni siquiera cuando agobia
a esa gorda mujer con su mirada curiosa,
con su fetidez inconsciente.


Su lengua es mas gruesa de lo normal.
Y sale con mas fuerza que la mía.
Quizás no cabe en su boca.

A no si cabe.
Sonríe.

Obstinado.

se escapa del brazo tres veces.
Ella no lo mira,
De hecho lo subió con desgano.

Carga.

Claro.

Carga a su figura voluptuosa y su pechos inflados.
A sus gastados muslos gordos
de pantys transparentes
que ahora se abren en sinuosa competencia con el retrovisor sudoroso.
En un día en que el calor no abunda.

Paso por el lado del loquito
Y siento su mirada.
Paradero.
Su esperanza ha bajado a lo patético.
Y me contagia.



Espero no me toque.



...

Trinidad

Insania vol I.



La locura se insomnia
se sueña y traspone
ante el resto de los delirios (in) humanos.

En la supremacía
solo queda un r e s o p l o
un pequeño murmullo
en las ansiedades más tercas,
de las templanzas febriles.


Desentierro un muerto,

escribo cartas,

leo versos


solo por atrapar la
l.o.c.u.r.a.
y mecerla como niño en mis brazos.

Mas muerde,
araña esta protección sustituta
escupe mi seno materno de entrega absoluta.

Y prefiere roerme la entraña
-dejar sin voz-
orquestar los sonidos de la furia
y entregarme...
entregarme a la agonía frenética
de los derrames de nada.




...




Insania vol II


Hay días
en que la locura me permite
morder la lengua de los otros

-días tétricos-

porque con su filo
vomito la propia empatía
y se regurgitan los deseos
de un momento
¡solo un momento!
en la piel de otro.

La locura
no me deja
deletrear lo que no siento
no permite
que me acueste
con las subversiones desconocidas.

Quizás la locura quiera
que yo solo me coma su boca
y absorba su único ojo.







...





Insania Vol III.


¡Oh ,Locura Insana….!

S ilenciosa y cosquilluda, esta

I nconsciente niña triste, hiriente.

D omadora de templanzas

Erotica, abierta, abyecta, erecta,

R etórica.

Amante necia mi

Locura sufre.


¡Oh Locura celosa!
ladrona de espejos,
sonrisas,
lágrimas.
Perversas estrías
en el Apolos del ánimo

-pedregosa-

donadora de cólicos.

Insuficiencia del alma.

¡Oh Locura definitiva y risueña!
Suéñame como yo te imploro en las noches
con manos infestas
en sangres negruzcas.

La locura suda,
y se derrama en mis tintas vírgenes abiertas.

Y en su útero se recogen
dentro del cáliz rendido de las ansias,
las catarsis innecesarias:
la evasión fecunda,
inseminando las milicias
de mis letras locas que no llegan a ninguna parte.








...