19.7.08

Sintomatología. (voz: perfidia)

Me he transformado en un monstruito débil y herido acosado por las moscas en una esquina. Como un reptil indefinido, extasiado en hacerse más heridas sólo para ver el rojo , saliendo de su piel una y otra vez una y otra vez. Ya no se lame. ¡No hay que lamerse más! El sabor agota y asquea después de un tiempo, aunque sean tus propios glóbulos tu propia piel. La hemoglobina sabe a hierro y ni siquiera sirve para pintar porque el color que toma luego de un par de días es monótono asqueroso y aburrido. Por mientras sigo fascinada, pero ¡fascinada! en hacerme sangrar las pieles. Pero eso, a diferencia de los reptiles yo no tengo recambio y así es más divertido. ¡Mierda! Debería ser dramaturga. O empezar a escribir un libro con tanto sentido como el de Cielo Latini o el de Unamuno. Cualquiera, total, si hay cantautores emos, ¿porqué yo no puedo hacer un par de hojas que les diga a todos esos cabro(nes)s depresoides cómo cortarse y sangraaaaaaaar hasta el delirio, o no mejor! les digo como tomarse 40 ravotril y no morir en el intento pero pasar un agradable rato con un extraño sujetandote el pelo y las visceras mientras vomitas o cagas toda una tarde?. Porqué no?, quizás porque mi computadora está fallando, (-igual que tu vida, grita ella) y ni siquiera un confiable gordo panda versión 2008 ha podido desenlentizarlo. Quizás simplemente porque no me da la gana y soy tan EMOTIONAL como ellos, y mi pelo se dirige lentamente hacia el lado izquierdo de mi cabeza mientras se dibujan estacas en mis muñecas. Mientras se dibujan calaveritas en mis cuadernos de apuntes hechos de piel humana. Mientras grito y grito y nadie me escucha entonces es contraproducente porque uno grita para ser escuchado. Me siento trastornada y quiero estar radiante. Me siento corrosiva y quiero estar suave. Me siento asqueada de recibir vómito cuando abro la ducha esperando limpiarme. ¿Nadie vende mierda de verdad para que por fin coma con los ojos abiertos? Nada. Y vuelve el tremendismo. Esa es mi lepra. Se me cae con partes del cuerpo. Lo peor es que las he recogido todas y las guardo en una bolsa de himen.
Eso fue mejor que "el pene que se mete en la herida purulenta". Es gracioso que pueda ser una demanda por li$encia creativa. Es gracioso que necesite sentirme tan en desgarro para estar tan cómoda frente a una pantalla en blanco. Es como una opción. ¿cierto...? Y yo, continúo sacandome trocitos del vientre para ver si las entrañas son realmente removibles.

Sintomatología.

A veces nada, nada nos hace cambiar de opinión. Ni siquiera una linda historia de amor, o una horrible.

A veces tenemos ideas tatuadas en la piel , recuerdos tallados que no salen ni siquiera beberse completas las pilas bautismales de las iglesias del mundo. Ni una bofetada sirve para acallar todas esas ideas grotescas que surgen cuando se te cruza la memoria por el camino. Aunque sería bastante útil dejar libre a la yo que tengo aprisionada en el closet, sacarle la mordaza y dejar de que me patee por el suelo y me haga reaccionar.Es eso o el coma, que ya se ha transformado en el sueño que le pediría a los fabricantes de falabella. Es poco decir que los colores me molestan, la luz, las risas, el ocio. Asumí que lo que tengo es una enfermedad incurable, con un tumor carnoso recubierto de tejidos de desconfianza. Eso me tranforma en el cúmulo insidioso, envidioso, intruso, vulnerable e inseguro que soy. Un trozo de carne que busca ser redimido de su tormento mediante un azote o dos o tres. Y que me arrebaten el tremendismo. Eso sobre todo. Las ganas de arrebatarme todo y entregarme borrada a la vida. Limpia, blanca, taciturna. Casi inocente, de nuevo. Para volver a caer o quién sabe, dejar por fin, sin temor, que el control se me escurra de entre los dedos.

5.7.08

Detail.

Lloré, se me agolparon las letras en los dedos el otro día en que lloré. Lloré como un barraco, por todo, por mi pasado, mi presente y mi futuro. Por mi sensación de que las cosas no están realmente bien cuando sí lo están. Por mi idea absurda de perfeccionarlo todo, incluso a mi misma, mis aspiraciones de control y la pérdida completa de él. Lloré porque podría engañar, porque podría mentir, porque podría llorar. Lloré porque no tengo sangre que me toque, a pesar de que mi sangre sí se siente tocada por dedos en los que no puedo derretirme completa. Por eso también lloré, por el fin del cuento, por esta princesa despojada de su castillo, de su principe, de su despertar de ensueño. No porque esto me pese, de hecho, particularmente abrigo la esperanza de algún día criar a mi hija para que cuando esté en edad de entregar sus emociones vibrantes y necias, no las crea dignas de Disney o de Amelie, pero aún asi lloré, porque los términos y los comienzos siempre duelen y yo vivo empezando. Lloré, porque mis miedos llegan a niveles insospechados, aunque quiera negarlos, aunque deba negarlos para poder levantarme temprano y que mis heridas cicatricen. La última vez que lloré asi, estaba en Florencia, Italia, con una pieza para mi sola y dos meses de acumulación ética no explotable en público. Igual que esa vez, lloré de esos llantos de adentro, que te limpian la cabeza, los ojos, las visceras, el alma. Compulsos, casi epilepticos, inevitables. Y adoré sus manos cerrándome los parpados, quedándose, quedándose tanto que me aterra y me daban más ganas de llorar con ello. Odio la cursibilidad tanto como la necesito, y también lloré por eso, por reconocer ese deseo antañoso, brillante, suicida, de tirarse de la mano por los abismos y todos los black hole.

No niego que me carga llorar, y a la vez me encanta. Llorar es como evidenciarse, como usurpar un poquito del mar y sacartelo por los ojos, con la inmensidad que ello implica, con un ímpetu que se revienta particularmente en un sin fin de lágrimas y mocos. Porque sí, yo lloro con mocos, no puedo evitarlo, a no ser que me tire a mi cama boca arriba a llorar, cosa que no hago muy a menudo, porque en realidad, la idea es esconderse lo más subterráneamente posible para que los ojos hinchados no te los vea nadie. Yo sufro el síndrome del avestruz depresivo (podría ser una linda postura kung fu) , pero no. Por eso tambien lloré, estaba desesperada y estabas ahi. Has estado ahi y me di cuenta que por lo mismo no he tenido suficientes razones para llorar con esa furia incontrolable desde hace mucho. Esa, fue una razón mas grande para llorar.

28.6.08

W.C.

Tanta mierda se acumula con los años, que después se necesitan rollos y rollos de papel para poder limpiarse.

26.6.08

Un fin de semestre.

Hay una cantidad tan impresionante de cosas por hacer cuando uno tiene cosas obligatoriamente por hacer. Es como cuando uno se pone a dieta y la mamá compra trufas!!! o sientes el olor de tu comida favorita. Es como cuando hay tanta programación que no sabes qué ver y decides ver lo que menos te ocupa cerebro. Aunque en realidad da lo mismo por que el cerebro va a seguir ocupado tramando cómo sacar la vuelta de esas millones de cosas que obligatoriamente tienes que hacer.

20.6.08

Rutinario.


¿Hagamos el mal en una cama de plata? En un invento de fuego furioso. En la creatividad robada de un poema rutinario. Y poesía poesía poesía poseía poseía poseía.


Vemos una cantidad de sexo inmejorable por mi pantalla virginal abierta. Por una parte, egos mordidos en análisis seminales de desodorantes y juguetes que te inducen a no comer por obtener una cintura de 4.5 centímetros. Creo que unos lentes puede cambiarte la vida. Una tintura, un tobi, un organizador de zapatos, un shampoo, una crema, un cepillo de dientes, un abrigo, unas botas, un punto negro menos. Creo. Pero jamás un libro puede cambiarte la vida. ¿Quién ha visto un comercial de un libro? -Yo. "La bruja de Portobello" Coelho. Y ¿qué piensa la gente acerca de Coelho? -Que les cambia la vida. ¿Ven? Al final Coelho y una pasta de diente están al mismo nivel, y yo, bueno, yo, sí me lavo los dientes pero no leo a ese brasilero chanta.


19.6.08

Er bolishe.

Cumplo 70 entrada. Pero cuando sean 100 celebramos. Hoy no. Nunca es suficiente.

16.6.08

“La chancha”, un monólogo a la soledad.


Los audífonos en los costados, la inconexión entre motivos, el mismo puente al medio del río Mapocho, que sirve de escenario… tanto la puesta en escena, como el guión, todo apela a la soledad en “La chancha”, la nueva apuesta dramatúrgica de Luis Barrales (Hans Pozo, H.P.). Montada en el Teatro del Puente, la obra se presenta como un cúmulo de identidades al parecer identificable e inocente de la realidad juvenil nacional, para transformarse al final, en una apelación, un grito individual, hacia la soledad de las masas.

Barrales se caracteriza, en sus trabajos como director, por representar los sectores no utilizados habitualmente en las utopías teatrales, los flaites, los descuartizados, los uñas sucias, son sus musas para llevar a los espectadores a reaccionar, estrellandose contra el pavimento por el que caminan día a día sin levantar la cabeza y detenerse a observar. En este caso, en esa búsqueda por responsabilizarse en las historias marginadas, Barrales se concentra en el grupo de jóvenes, que como plagas adictas, buscan hoy una identidad a cómo dé lugar, y para ello utiliza un juego visual que llega directamente al espectador. Participantes de un foro que los conducirá al suicidio, los seis protagonistas, están vestidos con ropas llamativas, develando la “Japan wave” que se inyecta por los ojos y los oídos al ritmo sincrónico e hipnótico del parapara. No apelan a la identificación en ese aspecto, los actores que llenan el espacio limpio del escenario, juegan a que son estrafalariamente diferentes a todo el grupo de gente que se sienta en las butacas y los observa con curiosidad morbosa, como tratando de encasillarlos en una identidad que ni siquiera les preocupa proponer. Si “Sangre de narices” (María José Bello), “Emoticon” (Daniela Aguayo) o “Konami” (Rodrigo Soto) son otakus o emos, no es el asunto, lo que se evidencia en sus diferentes discursos, los que en realidad apelan a la verdad tribu urbana que los une: la soledad. Más aún, el “¿matémonos juntos?” que reiteradamente los actores explicitan al público, nos indica la mayor interrogante que deja la obra: ¿No somos todos parte, también, de esa tribu urbana?

Los distintos monólogos con los que está construida la obra, en textos que sobresalen por ser dinámicos y certeros, como el de Konami (Soto) en el inicio, justifican este aislamiento que resulta ser el punto de convergencia entre los personajes. Es la dinámica del foro, de la comunicación que carece de medio audiovisual y de inmediatez relativa, dónde la exposición es frenética y heterogénea. Ese mismo aislamiento puede verse en los audífonos que los actores usan y que están colgados de los costados del escenario. El deseo por la incomunicación es individual y masivo al mismo tiempo, ya que el método es el mismo.

En consonancia con denotar la soledad de la masa que la obra plantea, cada monólogo es decidor en cuanto a reafirmar esta ausencia, ya que dentro de las razones con las que ellos justifican su motivación al suicidio no hay “particularidades de tribu”, si no que ellos apelan a echarle la culpa a lo que sea, todo sirve, ampliar el campo de razones, ya que se tienen tantas posibilidades y todas llegan a todos. Por otra parte, hacen notar las múltiples similitudes como sociedad latinoamericana que traspasan generaciones. El deseo fervoroso por lo particular, por ser “especiales” en una sociedad en la que nada corresponde a nuestros conceptos de particularidad sembrados por la cultura norteamericana y el capitalismo. Las ganas del terminar con todo no son por carencias, si no por poseer de una manera diferente a la que vimos en la televisión. En conclusión, la obra no trata de un grupo de frikies que quiere suicidarse, no es un reflejo de un sector de la sociedad. Se trata del deseo colectivo por terminar con nuestra soledad y de la apatía a la melancolía, que “Dallas” nos legó, al enseñarnos que ni los ricos ni los pobres deben llorar. “La Chancha”, en ese sentido, es transversal en edad y perspectiva, ya que lleva a posicionarnos dentro y fuera, como observadores y participantes, lo que se comprueba en que el diálogo mas potente, dentro de la obra, es aquel visual, permanente, de los actores con el público. De esta manera, la obra se transforma en un proceso de reconocimiento y aprendizaje interesante, si la observamos con la suficiente humildad como para no cerrar los ojos y aguantar el golpe con el cemento.

A los letrados.

Somos como arañas. O como guepardos defendiendonos las presas a alguna vida perdida. Es gracioso que yo siempre busque la identificación. Que busque qué es. Qué soy. Que somos, o qué fui. Al final, no compartimos nada, cuando tenemos algo demás, la idea es solo chupar y chupar de la pajita de las oportunidades para lograr rellenarnos el vientre de aquello que se llama éxito. Hasta que parezcamos niñitos de Ruanda cubiertos de moscas. Y para colmo nunca hay un sapo cerca para librarnos de ellas. Éxito. Éxito que nos excita. Éxito que nos excita y con el que te excito. Creemos que eso vale y que el resto se vaya al cuerno. O a la mierda, o a la conchadesumadre, o dónde suene más visceral. Sí, puede ser que las correlaciones no sean muy buenas, y que yo tenga las mismas posibilidades de ser lingüista que de ser ingeniera. En este minuto le estoy parando el dedo del medio a ustedes. A todos. Tal como lo hacía cuando era chica, estiraba la mano y dedo a dedo bajaba el gordo, el anular, el índice y el meñique para mantener erecto una falange delicada y gordita frente a los autos. Ahora no es delicada ni gordita, y se parece más al pene que intenta metaforizar. Se lo meto en las narices a todos los que alguna vez se creyeron el cuento y pensaron que esto era bueno. A todos esos que crean los problemas desde su voluntad perdida y que se inventan problemas desde sus egos malogrados. Todos esos depresivos endógenos que no saben qué hacer con su tiempo. Que no encuentran lugar para expresar su mierda. -Al final, ¿quién es la enferma? eres tú la que no le habla a tres de los que fueron sus mejores amigos, solo soy el número que sigue en la fibonacci de tu vida- A todos aquellos que creen que pasar la noche con uno de esos artefactitos forrados y con letras tras letras en sus hojitas prensadas es un buen panorama. A todos los que creyeron que esta línea parecía una pregunta de encuesta. A otros, tengo sinceras ganas de partirles la cara. Y se los comunico, parias, brutos de carácter débil y poca vida. A esos que se demoraron cuatro mil años en desvirgarse por que no se atrevían. Mierdas. Me voy a dormir en la tierra. O a ver cine basura, o a divagar por páginas que atentan contra mi salud. Da lo mismo. Solo ahora sería interesante encontrarme con la croquera apropiada y motivarme a lo que he venido planeando durante años de besos negros. No tengo un final apropiado para esta entrada, porque de hecho no es más que un recreo de los miles de informes que tengo que hacer para mañana teniendo tantas otras cosas en qué pensar.

13.6.08

Noche.

Creo que me muevo como una serpiente babosa buscando razones. Por mientras, lo único que queda es saturarse de insomnios y rogar que llegue el sueño como un disparo a ese sector blando de la cabeza.

12.6.08

Declaración.

Mi espalda se come mi cuerpo.
[...]
[...]
[...]
Mis labios se comen mis pulgares.
Y por último yo dejo de escribir.

6.6.08

Volatilidades parte (-- --)


La primera vez que asumí que estaba en Europa no fue cuando vi la torre Eiffel enfalando Paris. No fue cuando pise con el avión un aeropuerto en el que habían personas de razas multicolores e idiomas traslúcidos y sonoros. Ni siquiera cuando llamé a mi madre para avisarle que había llegado al hostal excelente y teniendo como único percance la pérdida de mi maleta por la aerolínea. Fue al día siguiente, cuando desperté, le pedí una toalla a una germana compañera de habitación, para poder bañarme y después fui a tomar desayuno. Había una ventana enorme en el pequeño comedor. Y el cielo estaba despejado, a las 7.30 de la mañana. Desde la ventana, una gigantesca chimenea vomitaba su humo gris en el cielo rosado por la lluvia del día anterior. Y la ciudad, abajo, repleta, llenísima de edificios viejos y un montón de años que me sobrecogieron. Este es uno de mis recuerdos más felices. Nunca me había sentido tan lejos, y creo que la diferencia radical no la marcó el idioma, o la gente o el olor que respiraba, si no esa pila de años que se me cayeron en el plato ese día y me hicieron parar del asiento y salir corriendo a pisar esos adoquines inmundos de revolución y olvido.




* Y esto es un homenaje a esa foto que nunca saqué porque prometí recordarla siempre. Así es. Muy vividamente. Tanto que hay dias en que me abruma. A pesar de que el frío acá es conocido.

3.6.08

Ultraje

El Miedo.

Pizarnik.

En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tu del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.


29.5.08

Incertidumbre

[Inserte aquí imagen del clima en la que casi se le vea el potito a dios de lo celestial]


¿El clima refleja los estados de ánimo de quién?

Utilidad Pública

¿Quién se llevó mis frustraciones que ahora no puedo escribir sin vomitar? Aunque pueda pensarse lo contrario, este no es un mensaje poético para agradecer al particular que me robó la angustia. No. No, no, no y no. Mi angustia está presente siempre, como una uña encarnada en mis pieles malditas. (que pathos!) El problema es que no sirve para nada. Recordando, verifiqué que mis mejores momentos de escritura fueron aquellos en que lo pasé mal. Realmente mal. Soy algo asi como una masoca del lirismo. Los mejores adjetivos, los más gore, salen cuando tengo ganas de ahorcarme con el lápiz. Ahora, no tengo ni ganas de tomarlo. Por mientras, me duele la cabeza y pierdo la energía, las ganas de sentir, igual que Akutagawa; y aunque él terminó suicidándose, yo no le voy a dar el gusto a las perras y perros carroñeros para que vengan a degustarse con mi salado cadáver. No, por ahora. No hasta que tenga un hijito y publique algo decente. O por lo menos hasta que tenga un hijito.

21.5.08

Vistase de maldad.

Tengo que disfrazarme de la maldad para un evento maldadoso que habrá el otro domingo. Se me ha ocurrido de todo. Me disfrazo de mujer, y prevengo a todos de que las mujeres somos malas en realidad y no somos pollos tiritones sino las entes devoradoras:... muy rebuscado, se elimina. Me disfrazo de Hitler y yo y mi peluche de pastor alemán Blondie, nos vamos a encontrar judíos y homosexuales y gitanos y a gritarles en la cara que queremos ser amigos... muy malvado y poco juicioso-coherente para mi perspectiva histórica de las cosas...así que descartado. Me disfrazo de windows, de sistema operativo malvadosamente comercial....pero esa no es mi lucha y, personalmente, microsoft no ha presentado ningún problema que salga de aquellos comparables a olvidar colocarme un aro en la mañana, asi que demasiado ñoño. Me disfrazo de Transantiago, con una micro verde como estandarte de la maldad...y ahí si que soy diabólica y me linchan en el camino, pero aún así no me convence, el verde no me viene tanto. He pensando en todos los estereotipos de maldad femeninas y ninguno me satisface plenamente...la llorona, la vampireza, la zombie, nada. No soy madre, sexy, ni flaca como para ser muerta cadavérica...así que todo se resume a un No!. Aparte, nada me parece realmente malvado y ahi puede cuestionarse abiertamente toda mi escala valórica y posmodernista. Podría disfrazarme de Beatriz Quiroz o de la lingüística y ahí si que sería una criatura malvada con un referente vital. Pero no, nada me queda, y por eso he empezado a reeplantearme que quizás yo no soy tan villana como creía y ahí si que se me va todo al cuerno porque jamás he sido ni seré la princesa.
Quizás la opción que me queda es vestirme de Paz y dejar que la maldad se me salga solita por los ojos igual que cuando miré al espejo en la mañana, le pregunté quién era la más bonita y el muy cretino no contestó.

19.5.08

De cucharas y pajitas.


Siempre he pensado que la cuchara es el cubierto perfecto. Puedes comer arroz, yogurt, fideos y sopa con ella. Si te esfuerzas, puedes hasta cortar carne. Puede servir de espejo e incluso para encresparte las pestañas. O sea, de herramienta multifuncional a artículo de belleza. También he pensado que podríamos ahorrarnos mucho lavando platos posteriormente, si solo pusiéramos una cucharilla en la mesa. Aún así, he de decir que la cuchara perfecta, no es de metal, si no de porcelana o plástico duro (no de esas desechables) si no de esas que sirven para darles de comer a los bebés. Tiene un sabor inexistente. Esa es la gracia.

Ahora, es cierto que estructuralistamente la cuchara se inventó para consumir alimentos líquidos. Sin embargo, para esa función, pienso perfecta la pajita, bombilla, popote o como quiera usted llamarle al artículo de material desechable, de forma cilindral ahuecada, que debe ser succionado por un extremo mientras el otro extremo está sumergido en el brebaje en cuestión. No hay nada mas perfecto que eso. El sabor, la consistencia, todo se vuelve un placer inconmensurable. Quizás por la porción de la bombilla que se asienta en la lengua, quizás topa con el sector del “gusto delicioso” y por eso los sabores son particularmente ricos.

Empezamos.

Siempre empezamos, empezamos, empezamos. Quiero verlo así. Siempre los lunes son un nuevo comienzo. Para mi los lunes, los principios de mes, de semestre, de año... incluso algunos miércoles lo han sido. Siempre hay algo en lo que trabajar individualmente y completarse. Siempre empezar una croquera o un cuaderno o una hoja de word o de ubuntu es prometedor. Siempre comenzar la vida es excitante. Siempre decir "desde ahora" otorga un aliento particular a las cosas. ¿porqué? ¿Qué hace mi necesidad eterna de empezar de la nada cuando tengo el todo haciéndome cosquillas en la espalda?
En realidad, he perdido la capacidad de contestar las preguntas que me hago. No sigo. Empiezo a enfermarme con tanta letra junta.

16.5.08

Dia de magnetismo. vol1

El sonido se propaga como la peste. Tan radicalmente como no poder colocar una pieza de rompecabezas en un mosaico...donde no corresponde, etc. Llegar a la casa y encontrarse una cama desecha, esperando llenarla con dos cuerpos sin miedo. Con un puro caos envuelto en agonias y gemidos. Olvida. Olvida. Sacate todo de la cabeza. El cerebro, las branqueas, el oxígeno. El dolor, por sobre todo. Las negaciones, la muerte, el abrazo. Entre resonancias y resonancias. Entre sonidos agotados y musculos en contractura.

8.5.08

Dia 3 y 4: SuPérman ha muerto.


Intento descansar. Se me acabó la fuerza y delucido mis criptonitas. Intento que no me duela la cabeza ni la espalda. Que no me suenen los músculos cuando los constracturo. Intento detener mi cabeza cuando la palabra universi.....para! Estoy cansada. Está más que claro. A pesar de que ayer haya sido un día hermoso y le devorara hasta las ansias al receptáculo de mis perversiones. Cumplimos una cantidad de tiempo considerable, y es entre nada y una eternidad. Me sorprendió, lo reconozco y me cuestiono aquello de las equivalencias y de los verdaderos significados acerca de ser feliz y de morir en el intento. Al final, nunca se acaba. Jamás se termina de empezar a vivir. Siempre puedes comenzar el lunes. Hasta que no llegue un camión y te atropelle, o venga un cuerdo y te dispare. Siempre es posible encontrara una manera poco atinada de seguir caminando. Y yo me especializo en eso, en pararme, aunque sea como zombie y seguir reptando por tus paredes. Entre velas y sonidos de ultra tumba yo me especialicé en besarte la boca y comerte las almas. Todas y cada una. Sorberte los mundos que sugieres por los ojos y hacerlos nuestros. Luego el calorcito y esas cosas que no vale la pena seguir desintimando aquí.
Receta: Bata la leche con una batidora cuando es en polvo. Queda increible. Aunque sea con lo que sea.

****

Hoy soy la nieta. Anti religiosa y europeista. Me hace bien recordar aquello que ya ni siento que vivi. Tengo que hacer miles de recuentos y miles de actualizaciones. Para por fin tener presente que yo fui capaz de hacer todo lo que me empapelo. Más que un par de fotos que ahora me son ajenas. Por otro lado. Sigo esperando encontrarme en alguna de esas, aunque a veces vea un puro pulpo de caderas anchas. Después de los aros de gato y las cremas por toneles...en la casa de mi abuelita con celular, me puse a pintarrajear mi pieza, como lo hago siempre que pasa algo crítico. Aunque hace tiempo que perdi el miedo, los miedos. Quiero saber cómo hacer una manga drapeada. Y no tener consciencia del mañana nunca, tal como ahora. Solo llevo 4 dias y siento que necesito de una vida entera para reponer mi cansancio. ¿Tanto cuesta repararse la vida? ¿Tan alto es el coste energetico luego? Soy como una pila. Y estoy enchufada a un cargador gordo y gris cuyas lucecitas estan prendidas por dos semanas. Espero llenarme.
Lo que pasó con mi abuelita, será como la infancia de jesús. Un período no descifrado. A pesar de que jesús lo haya pasado filete. Yo por mientras, me voy a Melmac (¿ahi era?) (-no, era a Kripton, suena más chori, pero no olvido los pelos) y trato de no mirar al sol a los ojos.

6.5.08

Día 2

El día 1 fue averiguar que necesito 15 días para volver a ser normal. Que necesito erosionarme hasta el fondo para volver a caminar brillante. Luego de eso, calugas y besos con un amor saliente de los ojos. Lo veo, lo siento, te lo huelo en la piel, amor en esa manera absoluta, absoluta, de tomarme la cintura y darnos calorcito. De decirme mia y de tener sonrisa de Joker en la cara.
***
Perdí el talento. No tengo nada que escribir que no me revele lo suficiente. Nada de lo que escribo es lo necesariamente impersonal como para no transformarse en un despeñadero patético de emociones con caras formada por letras. Como tantas veces he leído. NAda tiene la suficiente fuerza que me caracteriza, porque quizás ya no tengo fuerza. No hay palabras fuertes, se han ido las rameras, las mierdas, los sexos, las sangres. Todo me abandona. Hasta he pensado en empezar a escribir de mi vida. De mis odios y de las cosas que detesto, de los errores que se han cometido, de las cosas sucias que he hecho. Pero no me basta nada. Ni los zapatos ni las carteras. Nada. Para qué hablar de las fotos. En fin. Me pongo al día. Ese es el primer propósito.

21.4.08

Algo Kitsh.


Pudiste haber sido de muchas. De tantas. Y con esas pobre ingenuas, tantas palabras de rompimiento estructural y de deseos de primeras veces. Ahora, siempre, eres un libro abierto para mi. Una poesía destrozada por la métrica. Ni siquiera cuando intentas ocultarte de ti mismo logras escaparte de mis ojos con complejo de Steve Irving. Porque te conozco y te tomo del cuellito reptil para que te quedes quieto y no puedas abrir la boca. Tanta ingenua sí, porque se tragaron todo tu discurso fenomenal del señor romántico e imperecedero que las galanteará hasta que mueran en una intoxicación por comer peluches. (Era lo mejorcito de esa lectura). El resto, puros cuentos repetidos. Las mismas historias contadas en las mismas estructuras sintácticas que me llenaron de miel las orejas. Hasta que vinieron las hormigas y me quedé sorda. Y me quedé ciega también, pero eso fue por sacarme yo misma los ojos como Edipo después de darme cuenta cuánto tiempo me había mentido. Promera vez que lo consigno con tanta frialdad. ¿Puede ser que ya no me importan las cicatrices que tuve que curarme con saliva, lamiéndome, igual que los perros? Ahora me siento orgullosa. Las luzco cuando me preguntan cuál es su gracia en los carretes. -Yo, resucito. Tengo la fuerza de Munrra y Esqueletor en el cuerpo latino de caderas sobredesarrolladas. Y la gente se queda mirándo, esperándo que me ría y sea un chiste. Pero yo sigo seriecita, con el trago amargo entre los dedos, pero con la bombilla en la boca.
Pero no hablamos de mi, que tú eres un objeto más interesante. Un elemento sicoanalizable con el que mi hermeneutica vuela. Puras débiles. Niñitas vacías. Una tendencia emo casi insoportable en tus elecciones. Pequeños esperpentos mezclas de anime y música grunge que podías consolar y maravillar debido a que está(ba)n concentradas en encontrar al artistoide que las saque de la ensoñación rosada y las despierte en la micro para decirles lo hermosas que resultan al reflejo de la baba que les gotea. Alguien que las convierta en musas. Y si pensamos en esa ecuación, qué término más apropiado, eres perfecto para el derrame sentimental de cualquiera.
Inclúyome.
La diferencia, es que a mi me gustaba Candy. Y el gran amor de Candy es Terry, el pajarón interesante, oscuro, malvado, desestructurado y falto de carácter que se somete a casarse con otra que le salvó la vida. No esperaba al príncipe. Conmigo no la vendes, no la compro y eso no lo aguantaste. No soportaste que te quisiera aberrante. Tuviste que salir a la vida y ver que aún tenías el poder de encandilar a alguien con tu imagen creada para después darte cuenta que eso es aburrido y que entre nuestros dos pathetismos había algo más que particular. Y yo, tuve que salir a la vida, conocer a los azules y los turquesas y darme cuenta que siempre me ha gustado el personaje malo de la historia. Ahora ambos nos entretenemos.
En mi versión, Candy hace madurar a Terry y Terry aunque lento, bueno muy lento, se da cuenta de que no tiene porque casarse con la inválida rica, si puede tener a la inteligente guapa. Si la inteligente, a pesar de que vaivenee por la opción, quiere concentrarse en el éxito de lo que emprende. Y no son felices para siempre, porque el final de las series siempre es el comienzo de la vida real y como esto no está pauteado, Candy y Terry se la pasarán peleando por estupideces toda la vida. Se revuelcan en el barro por el resto de sus días. Y olvidan cosas serias y se ríen de los "mio" anteriores, de los "no nos dejaremos nunca", de los "te entrego mi boca" y todas esas cosas absurdas que saben se dicen siempre.
Pudiste haber sido de muchas, Terry. Pero tengo claro, clarísimo, que solo yo te miro a los ojos, te veo el tentáculo monstruoso y sigo besandote con la misma intensidad mientras mi propio colmillo no nos moleste.

20.4.08

Revelaciones.



Quiero escribir y dejar de comer. No tan solo porque parezca prieta. Quizás no solo porque parezca prieta. Ni por vanidad ni economía, porque mi sistema financiero está cada vez más desfallecido. Creo que tiene que ver mas por una cuestión de voluntad. Algo así como revertir el efecto embotecedor que tiene mi rutina diaria y robarle tiempo a mis ganas eternas por satisfacer mis tentaciones. Y me revelo harto en esta declaración. Aunque creo que eso implica mas que nada sanarse desde adentro, desde bien adentro, desde esas partes que la grasa oculta. Aunque este sea un comentario bastante anorexico. Pero para que más datos, si es solo mi cabeza la que ha tenido esa condición. Nunca mi cuerpo. Aunque haya llegado a pensar que al igual que un transexual, algo, llámelo dios, manfurria, blah, alá, evolución, mala suerte; me colocó en un cuerpo que no corresponde en nada a mi personalidad. La solución es la cirugía. O el ejercicio y las dietas eternas por ser el palillo de brazos sexys y contorneados que se describen en los sueños. Pero ninguna de las opciones me agrada en la realidad, por eso confío en mi sanidad mental aún, por eso creo que no estoy tan cagada, que algo me quiero. Porque aún no veo un pabellón en mi futuro ni un gimnasio. Lo siento, soy la hembra que lee, el prototipo de nerd culta, de mujer multicultural que se ha dedicado a ver televisión y no a hacer abdominales. Pero aún no he llegado a la etapa de defender esa postura y creerla merecedora del dominio universal. Cuando eso ocurra, me verán en una campaña de Dove. Lo prometo.

La construcción.

La otra vez me preguntaba como era posible encontrarse linda cuando las miradas de tipos con el pantalón semi abajo, panzas cerveceras, cabezas derruidas por el sol obrero, se posaban sobre ti.

Reciclaje.

No podemos ser ni únicos ni especiales. Quizás porque la unicidad no existe y porque la vida esta llena de experiencias nuevas y significados parecidos. Eso, significados similares que se repiten con una terquedad imposible de controlar. Al final, una relación es un montón de experiencias recicladas que se miran con ojos distintos. Querámoslo o no, son las mismas bocas las que besan, los mismos cuerpos los que se tocan. El mismo tono de voz con el que se dice te quiero, te amo. Las mismas ganas de soñar. De mirar el futuro y vivirlo en un “juntos.” En eso, todas las parejas son iguales. Las tuyas, las mias, la nuestra. Podemos haber jurado amor eterno a otros una cantidad inimaginable de veces. ¡Incontables! y con la intención de verdad en los ojos. Nos creen, y a veces, pero solo a veces, hasta nosotros mismos lo creíamos. Confieso, he pensado en recambiarte la boca esperando que tus besos solo me pertenezcan y no recordar jamás los labios que has compartido. Pero hoy me hiciste notar que no lo necesito. Me chocaron con una sentencia de olvido. Con tu indiferencia más que directa (y, no puedo negar mi gusto con ello, algo cruel) a todo lo que no es nuestro “ahora”. Con tu sensación de permanencia particular en esto que no percibes, ni has percibido. La sensación de que quieres quedarte y que tienes ganas de quedarte y te quedas. Te quedas. De que no es un simple derroche de emocionalidad cáustica, desenfreno absurdo que dura dos semanas. No es una noche de locuras muertas ni una huída ridícula de nada. Es la idea de querernos, que inteligentemente materializamos con sus costes. Con el dolor y el picor que eso implica. Con tu vida a cuestas, la mía al hombro y armamos la nuestra. Al final, eso es un comienzo a lo que significa la idea de pareja. Para mi el ¡Recíclate!. Que ya aprendí a botar particularidades en botes separados.
Y nuestra recursividad es eterna. Me agrada saberlo, aunque no sea necesario ocuparla toda.

29.3.08

Alguna vez

Alguna vez me mataron y resucité. Reconozco que no fue fácil abrirse paso por la cantidad enorme de huesos, tierra, memorias y falta de oxigeno que me agobiaron en un momento. Por otro lado. Viví para morirme de nuevo. Para caer en los brazos de la muerte y sentir sus dedos agitarse dentro mio. No sirvió nada. Ni elmontón de canciones, ni el montón de filosofías resueltas. Aquí estoy. Tomandole la mano a la muerte y dejándome caer a una velocidad vertiginosa. Lo triste es que la muerte quiere estar conmigo para siempre. Eterna. Y yo, soy todo menos eterna. Lo triste es que yo me enamoro cada día más de la muerte y le pido a la vida que me deje en paz y me la devuelva. Y así estramos en un ciclo interminable que no tiene ningun sentido y que resulta en letras deprimentes y basura bloguera. Pero BASURA con mayúsculas. Basura parecida a la que botaban otras amantes de la muerte. Y por eso dejo de escribir. Me espera ella en mi cama, para abrirme los ojos y terminar de besarme las almas.

16.3.08


No esperen que deje el gore ni el sexo brutal ni las lágrimas.
No Las dejes, gritan las voces.
No nos dejes.
Gritamos.

Y yo hago caso a mi público.
Aunque no sepan aplaudir.

9.3.08

Veso.

Muy apropiado. (inserte aqui una sonrisa cómplice)
Ni el beso de Klimt se le compara. Ni el de un par de teenagers calientes. Ni el de unos ancianos enamorados. Nada. Nada. Nunca. Como saltar al abismo y las sensación de vértigo y el dolor posterior. Ambos igualmente deliciosos. Las mismas estructuras óseas chocándose en sonidos obsenos que solo provocan ganas de seguir chocando las estructuras óseas y provocar más sonidos obsenos. La redundancia quizás. La piel. La carne tibia con la que te masturbas cuando estas solo. Esa misma piel entrecruzada de asco y deseo. De olor sensual y sexual. De un solo cuerpo en un trozo de tierra infestada de ansia. Quizás eso sean las telas duras que recorren los laterales oxidados de contraste. Eso es lo que más me gusta. El contraste. Como una profecía o una premonición. De Schiele directo a Paz. (aqui inserte un sonrojamiento) Casi como un voyeur desde los aires etéreos en todas las superficies lisas del mundo. Y crece el bulto de Egon entre sus piernas. Egon Schiele, el pintor de este cuadro. Tú. El que te observa y te reduce a la minima expresión de borde negro y colores fornicando. Porque tus pinceladas se montan una sobre otra y gimen hasta que la explosión de colores no es otra cosa que un orgasmo arcoireo.
Te agradezco el mensaje que soplaste con el humo de tu cigarro en mi boca. (inserte un gemido, u otras cosas de su preferencia) Dónde nos dejamos caer más que muertos en un sueño incumplido de encuentro en Praga. Y esto es más que una carta de amor, Egon, más que una insinuación necrófila. Porque me pintaste más que la vida muerta dentro de tus espectros amorexicos y burdos. Y ahi estoy yo. Esperando que el pelo nunca se me desenrede. Esperando nunca soltarme. Esperando que el abrazo dure más de lo que estamos acostumbrados. Sobreponiendonos a esas sensaciones asesinas que me circundan de repente. De las que te contaré más adelante.
Por mientras, seguiré buscando en tus negros la continuación de la historia. Sin subestimar tu certeridad.
Con eros infinito. Y un brindis en tu nombre.
(inserte un sueño profundo)
Paz.

1.3.08

21 razones para besarme.

1. Tengo unos labios no despreciables. Con experiencia. Gorditos y jugosos.

2. Te tomo la cabeza con fuerza desgarrada. Con ansia, con celo, con una palabrita usada como preservativo por el mundo: pasión.

3. Puedo hundir mi lengua con presteza considerable en un par de tus hendiduras.

4. Parece que adivino.

5. Adivino

6. Soy higienica
7. Resuelta y sinvergüenza
8. Me encanta besar. Y las cosas que me encantan, las hago bien.
9. Un beso es el comienzo.
10. Un beso es el fin.
11. Porqué no.
12. Porqué sí.
13. Puedo hacer dos cosas a la vez.
14. Puedo hacer hasta cinco cosas a la vez.
15. Te gusto
16. No te gusto, pero esto te parece profundamente erótico.
17. Me gustas, y eso es suficiente.
18. Puede ser el perfecto acompañamiento para una buena canción.
19. Puede ser la experiencia más increible de tu vida.
20. Puede que no sea la experiencia más increible, pero será experiencia.
21. Porque te mueres de ganas.

28.2.08

Trozo de una novela triste.

-¿Tú me conoces cierto? ¿Tú sabes que me gustan los panqueques con cantidad grosera de manjar pero seria incapaz de comermelos enfrente de alguien así....? ¿Tú sabes que me gusta salir con alguien que se vea peor que yo para sentirme bien? ¿Tú sabes que puedo ser un monstruo pero que en el fondo es solo una gran caparazón para ser una cosa tiernucha y debil con ojos vidriozos agrandados por lentes de mucho aumento? ¿Tú sí sabes que me gusta la nutella asi como nada en el universo? ¿Y sabes que me agrada besar en los labios el de arriba y el de abajo mordiendo como si fueran kinder sorpresa...chocolate blanco y negro combinados en una absolución perfecta? ¿Tú si,si... tú sí conoces que me gusta rodearme de caricias y de besos y que cuando me deprimo no las busco si no que me busco mediante ropa o aros o cualquier cosa nueva que me satisfaga las ansiedades plenamente? (Como ahora un librillo de estudios de género...pero para qué lo digo si tú lo sabías...) ¿Sabes que me gusta hacer sudokus, verdad, y que ahora estoy enfrascada en uno que no puedo resolver, yo creo en un 50% porque dice "dificil" debajito y en un 50% porque realmente es dificil? ¿¿¿ Tú me conoces cierto??? Sabes que me gusta dibujar monos tontos mientras estoy en algo importante y que realmente yo creo que son algo artisticos??? Sabes que me gusta la vaina y el pisco sour merengado y que me voy a casar con quien me traiga ese cocodrilo y con quien me traiga una torta de milhojas con esas palabras....??? cierto??? Sabes que me gusta el jugo de naranja y que fumo solo cuando estoy deprmida??? ¿¿¿Y que ruego que me besen la espalda cuando termino de hacer el amor??? ¿ Y que grito cuando estoy desesperada y cuando me duele me arranco los pelos de la cabeza hasta que sangra mi cuero cabelludo??? Tú sí conoces que las canciones melancolicas me ponen mal y siempre pienso en que me las dediquen o a quién puedo dedicarlas?? Y..y....y...sabes también que no mido mi fuerza, como...cuando ¿te acuerdas verdad? siempre rompo los paquetes de papas fritas cuando las abro....? ¿tú me conoces verdad?

Y no hubo respuesta lógica del cuerpo muerto que descansaba plácidamente entre sus brazos.

20.2.08

Diva.

Puedes estar en Santiago de Compostela o en ninguna parte. Puedes estar en Toledo y a la vez en ninguna parte. Puedes estar en tu pelo, en tus rodillas, en tus dedos cayéndose a pedazos desparramados en un tren.
O no.
Puedes estar en ese dolor de estómago permanente cuando piensas en regresar. Puedes estar en la lamprea que viste en la mañana o en la anguila que soñaste que pisabas. En el collar que no te puedes poner porque tu cuello, a pesar de ser un cuello realmente hermoso, es demasiado sensible.
Puedes estar en la sangre de tu menstruación olvidada en un baño europeo. O no. O definitivamente no.
No estás.
Puedes estar en los hijos que no tuviste, afortunada, y que no verás morir a tus pies. En la madurez que se consigue entre atracones, lápices que te obligan a escribir y caminatas nocturnas por rocas llovidas. O no. Y en realidad, el resultado es el mismo.

3.2.08

Razones para que no llegue.

Puede que sea que me enojo con Schiele por ser un amor olvidado y no dejarme ir a lamerle los huesos pub(l)icos en Viena.
Puede que sea que me enojo conmigo por no querer ir a Berlin, por odiar Alemania y por pensar que los Alemanes para lo unico que sirve es para hacer cervezas de 11.9 grados alcoholicos. (lluevan piedras, por favor)
Puede que sea que me enojo conmigo, otra vez, por comprar paquetes de galletas gigantes que pienso que me comerè y luego los abandono en los trenes inventando historias romanticas que incluyen gitanos y ninos hambrientos que en su vida han probado el chocolate.
Puede que sea que la furia es con el espejo que me devuelve todos los dias una mirada de "....quieres pelarte lo sabes?...quieres...y sabes que te verias linda calva...linda y libre....salvate del pelo....", y se confabula con las tijeras que parece se movieran esperando que mis dedos las tomen.
Puede que sean las ganas de reventarle la cara a golpes a alguien. Solo por pelear. Solo por reventar una cara.
Puede que sea que en realidad, en realidad, en realidad... no tengo motivos para volver. Y los busco en mi casilla de correo.
Puede que sea que me encanta comprar, que puedo comprar, pero aca no tengo ganas de andar cargando webadas.
Puede que sea que encuentro el espanol el idioma mas hermoso del universo. Porque es el mio. Porque puedo ser todo Yo . Pero me encanta decir gracce, dankeur, danke, merci, thanks, y I told you.
Puede que sea que no veo television hace mucho tiempo. Y no la extrano. Pero puede que sea.
Puede que sea que me faltan vitaminas. Mal que mal, el McDonalds es un productor de lipidos, no de nutrientes. Aunque el milk shake de fragola es la cosa mas orgasmica de la vida.
Puede que sea que no estan mis hermanos para molestarlos y apretar sus caras con alevosia. Aunque eso en realidad no tendria nada que ver.
Puede que sea que mi organismo no estaba preparado para tanta intensidad.
Puede que sea que los olores aca son diferentes y de alguna forma mi cuerpo no aguanta el olor a kebab mezclado con perfume frances sazonado con olor a pizza.
Puede ser que haya entrado un extraterrestre en el hostal y nadie lo haya notado.
Puede ser que se la haya traspasado a alguien mas.
Puede ser que la haya enviando por correo.
Puede ser que en realidad, sea una cosa que solo pase en tu hogar.
Puede ser por la falta de lectura.
Puede ser por robarme tantas cosas.
Puede ser por que soy muy talentosa y a la gente con talento no le pasa.
Puede ser por la nutella.


(Quiero que tenga un final feliz.)
(Segunda parte. Coming soon)

De los pensamientos en Tren.

No niego que te pienso seguido. Quizás más de lo que te pensaba en Santiago, con una consideraciòn que se me sale desde adentro. No sé qué signifique. Yo creo que nada. Desvaríos de mujer premenstrual en un tren loco que avanza comiendose los rieles con una velocidad impresionante. Las distancias se miden en kilometros. Y en tiempo. Yo le creo más al tiempo. Confieso que no me gusta tu boca. Lo siento. No pude y es casi un epilogo. Sin embargo, me producen cosas tus manos con férrea decisión en mi cuello. Y tus palabras torpes rogando por robarme los labios. No puedo negarlo. Eso, decisiòn, es algo a lo que no he estado acostumbrada en mucho tiempo. Y me seduce. Pero no es suficiente. Algo dentro mío me dice que no es suficiente.
No puedo negar tampoco que toda la intensidad con la que me apremian tus brazos es cegadora. Pero no puedo. no puedo ignorar la vocecilla con forma de campanita malévola que me dice que el camino no es tus manos. Porque me muevo desde esas entrañas rojas y púrpuras que son del vasallaje de un mal tipo que no las merece. Lo siento. De verdad perdona. Creo que pudimos ser felices si tú no fueras quién eres y yo no fuera quién soy. Pero por ahora solo me queda dejar de mirar el reflejo y seguir pensando que en alguna parte tendré dónde bajarme.

30.1.08

Postdata.

Ah! Y tengo un par de hermosas claviculas esperando por usted.
(Si, ahora soy mas que sugerente.)

Antologia 1.

Viajo como enferma. Camino como una loca. Observo como una endemoniada y me enamoro con la rapidez del guepardo del zoologico de Munster (Alemania) (180 km/h) . Disculpe usted senor lector, la falta de egne y de acentos. Aun no los encuentro en estos teclados raros e invertidos. Me agrada mi independencia relativa. (Relativa, porque el senor Moreno, mi adorable papà, pone a mi disposicion su dinero, en realidad, mi dote, pobre del que se case conmigo porque me la he gastado ahora...para que yo solo disfrute a mis anchas) Me agrada mi condicion de perdida intencional. Me gusta bastante tener que tener la obligacion de levantarme en las mananas solo a recorrer lugares de trascendencia historica mundial y a observar tesoros del arte de todos los tiempos. Me encanta tener a mis espaldas alrededor de diez ciudades europeas diferentes en mas o menos 6 paises visitados. Me encanto con una pasiòn que no conocia. Quizas por eso. Porque me conozco. Porque veo mi rostro en la multitud elevada a la ene fotos y soy yo. Por primera vez me identifico entre la multitud con mi cabeza chascona y mis rasgos inteligentes. Y me agrada. Me agrada reconocer en mis manos, algo destrozadas por cargar una maleta gorda, y por la lepra inexplicable...(un mal congenito europeo) un particular que es solo mio y que puedo gritar a mis anchas. Esto es una antologia, quizas, porque me encontre en una ciudad en la mitad de mi viaje. En la mitad. Eso es lo que mas me gusta. Falta todo el resto.

22.12.07

Versus

Digamos que tengo más de un corazón, algunos más perforados que otros. Algunos menos Sangre, algunos algo más recios. Algunos que son aleaciones de un cuantohay de modos, detalles y letras. Otros fríos, intensos, apasionados. Uno que es impensable. Uno innombrable. Uno despiadado. Hay uno que todavía no encuentro, hay uno que ni siquiera busco. Los hay Negros, Amarillos y Violetas. Los hay olvidados e inolvidables. Hay uno que guardo en una cajita abierta exclusivo para mis manos torpes. Y uno de mis corazones prostituto también se expone para un manoseo perpetuo. Calculador y Cerrado. Arraigado y viajero. Cuerdo e Insano. Perenne e infante. Literato y Lingüísta. De todo y de todos.


Lo único difícil de todos los días, es ver las batallas campales entre mis corazones absolutamente obstinados a ser el ganador en la mañana y permanecer enraizado entre mis costillas vacías hasta el próximo encuentro.

De porqué Paz y Dios podrían ser la misma persona.

Tenemos más que algo en común. Somos invisibles, egolátras, ambos queremos la adoración universal (pero no lo decimos abiertamente), manipulamos a destajo y escribimos libros idiotas en momentos de mala inspiración. Lo más admirable es que mucha gente nos cree todo.


Por otro lado, Paz es mejor que Dios, porque ella cuando se enoja, no es cobarde y espera miles de años amenazando para traer un cataclismo cósmico, ella suelta su furia, enfrenta sus miedos y tiene sus pequeños armagedones todos los días.

20.12.07

De postre: Sandías.




Hoy la primera sandía que comí fue con mi madre. 2007 no fue un año redondo. Quizás sí sandidezco, rojo sangre y con muchas pepas. Deforme, inestable, nunca sostenible a no ser que lo rompieras en trozos y lo devoraras por pedazos. ¿Qué pedazos eran el corazón de la sandía? (es decir, los dulcecitos, los jugosos, los fresquitos): Aprendí a mirarme al espejo y sonreír de vez en cuando. No siempre, no todos los días... de vez en cuando. Me morí, estuve muerta un poco de tiempo y luego reviví con el espíritu de Napoleón, y ahora sé que puedo ponerme la mano bajo la chaqueta y gobernar el mundo si así lo quiero. Me di cuenta de la gran cantidad de cosas que salen de mis manos y mis labios. Y cosas buenas. Saborear eso fue un deleite y un orgullo que no tuvo ninguna pepa. Conocí gente grandiosa, gente inesperada, gente con la que no siento complicaciones al decir te quiero. A algunos de estos cortes ya los tenía en mi vida y los descubrí azucarados y con sabor a frío en días calurosos. Y, el corazón más corazón, lo más rojo y absoluto, lo que rodeas con la cuchara para comértelo al final, se descubre en una semana más, cuando las uñas y las manos que tanto he descubierto este año me ayudarán a sobrevivir el invierno más intenso de mi vida. El viaje que anhelo desde que tengo conciencia de ser conciente se concreta en un par de días. Me voy a Europa, sola y con las mismas posibilidades de sobrevivir o morir congelada a los pies de los rastros de un “Yesterday” en Liverpool. Y me encanta y vivo por ello y me deshago por ello.



¿Y qué pasó con las pepas? ¿Los pedazos desabridos? Todos esos despojos blanquecinos y harinosos, se botan, se escupen, así que no vale la pena mencionarlos aquí.

19.12.07

10 Sueños imposibles.

  1. Tener pene, verga, falo, etc. ( todos juntos o uno solo, da lo mismo)
  2. Solucionar con mi saliva cuando un disco se raya.
  3. Caminar y que las baldosas se enciendan, como en “Billie Jean”
  4. 40 es la perfección.
  5. Pelearme a combos con un humano (sea hombre o mujer) (no a tirones de pelo, eso ya lo hice) luego de habernos gritoneado lo suficiente mutuamente.
  6. Tener 15 orgasmos en una noche. (está en el límite de lo realizable si confiamos en la raza humana)
  7. Encontrar una lágrima dulce. (no en el sentido poético, en el sentido literal. Me gusta lo dulce y piensen lo mucho que ahorraríamos en sacarina)
  8. Ser reina de algo. (O de la fruta, o de mi barrio, o de las piernas más peludas, da igual)
  9. Encontrar en mi ropero mental todas las mañanas justo lo que quiero ponerme y que coincida con lo que puedo ponerme y que sumado a eso, me sienta bien con esa elección.
  10. Que nada nada nada te afecte más allá de 10 segundos luego de sucedido. (Esto implica, no pensarlo, no reflexionarlo, no solucionarlo, no volver a pensarlo para ver si la solución fue la correcta, no volver a repensarlo para darse cuenta que lo fue, no darlo vueltas de nuevo para desconvencerse de que fue acertado, no reflexionarlo para asumir que fue un error y por ultimo no pensarlo solo por el gusto de torturarse)

13.12.07

Declaración amorosa. Secuela

O si no es cosa de ver un montón de blogs que solo se dedican a exponer su poesía barata y mala, incomprensible, mamona y sin sentido. Como todos los que tengan algo parecido a los versos. Como todos los que se dediquen a las emocionalidades superflúas y absurdas. Como todos los que tengan música en sus entradas. Como todos los que tengan declaraciones amorosas.

Declaración amorosa.

Es posible escribir cuando no hay nada nada nada que decir.

19.11.07

Hoy tengo ganas de escribiendo saliéndonos de esta temática oscura y lemebeliana que nos circunda a mi y a la locura, dueñas de este blog. Definitivamente, el calor y la gordura hacen estragos entre mis piernas cansadas de abrirlas y cerrarlas en compases que no corresponden, en ritmos selváticos que ya no sé de dónde vienen, y por último ya he dejado de oir los sones pérfidos que acompañan mi apertura-cerradura. Por eso dejo de escribir de sexo. Dejo de escribir de lo rico que es amarrarte la espalda desnuda y sudorosa entre mis manos, en un placer que nadie, nadie, ni siquiera tú, si tú intrusa que lees has podido disfrutar. Ni hablar del peso de tu cuerpo acompasado entrando y saliendo, en un ritmo que ni siquiera bailando conseguimos. Demonios. Caí otra vez. Sigo hablando de tu boca en mi cuello, de tu lengua en mis pechos, de nuestro sudor conjunto. No más. No más. Pero...¿ y si hablo de tu lengua en posición tan característica cuando te inundo de placer los ojos? No mejor no. Mejor lo dejamos en secreto y hablo del calor ambiental, de los 34.5 grados que mojan las paciencias y embotan las cabezas, del calor asqueroso que me llena los pómulos de asco y de ansia a la vez pensando en que no tendría porqué vivirlo si me voy a Europa en 39 días. Primavera dónde estás? Y ojalá que eso no suene a pregunta retórica en busca del olor a amors en la época, porque tendría que ser un individuo bastante abierto de mente para aguantar todas las porquerías que voy a hacer en vacaciones.

Suerte a los que lean. Especialmente a los que tendrán que aguantarme a la vuelta.

11.11.07

Siseo a la identidad y al silencio.


Los reptiles nos recogemos

en el silencio helado de la tierra.

Casi violentamente planteo los alcances de la insconstrucción.

¿Hasta qué punto una persona no construida puede llegar a estructurar una vida? La respuesta es el silencio, ese en el que los reptiles suelen recogerse. La falta de concreción, que atrapa como peste a los protagonistas de cualquier problemática es un determinante en su devenir. Y sepulta cualquier posibilidad esperanzadora. Por una parte, el uno, que con el silencio se ha resguardecido por tantos años, fijado por su indecisión y su inseguridad, se transforma en un hombremujer que ya estaba muerto y que no cuenta con su deceso. Y el dos, en un intento extenuante por seguir viviendo, se dedica a una inconclusa y eterna reconstrucción.

Si me sintiera optimista, añadiría algún mensaje que refutara ambas opciones, y apelaría a la posibilidad romántica de las nuevas oportunidades; pero guardaré silencio y mantendré la idea de que nada queda por hacer cuando los seres humanos están cansados ya del sol.

Verdad: Partículas de inconsciente.

Y su verdad, que hasta ahora parecía tan absoluta,tan sólida, se le desencaja[…], sumándose irreversiblemente al resto de las verdades relativas y confusas.

Dentro del inconsciente las represiones, dentro de las represiones el olvido, dentro del olvido, los secretos, dentro de los secretos el silencio. El silencio, que crece como un elefante escondido en las pulsiones. O se revela en el inconsciente de la muerte, en el deseo de la trascendencia, en el no decir lo que es evidente.

No decir de Andrea Maturana, presenta una desnudez de la psiquis colectiva, imprime la concreta sensación de que todas las personas tienen un algo no dicho, muestra una sociedad metaforizada en un nicho de secretos, corrupto y podrido. A la vez, evidencia un universo formado de verdades, donde la propia construcción de una realidad, ficticia en lo absoluto, es lo que define a cada individuo. La verdad como un simple escape del inconsciente, como una filtración dentro de lo que está reprimido en una sociedad de lo no dicho.

A pesar de la calidad cuestionable de la mayoría de los cuentos, la indómita pluma expuesta en “Las dos vidas de Perrito” y “Lo mismo de siempre”, provoca un choque fuerte entre lo posible y lo lograble literariamente. Ausencia de contraposición, solo está la potencialidad del suceso y la idea, algo ilusa, acerca de los secretos más sepultados, y el minuto en que se revelan brutalmente, incluso después de la muerte.

Quizás esa es la única falencia del tópico de los secretos en la literatura: o se revelan o se mantienen guardados; Maturana los sesga y vomita a la luz de la verdad, y en ello cae en la utopía, por que la capa grasosa y pétrea que rodea al inconsciente es más verídica, y menos fácil de menoscabar que las voces alzadas. Quizás tomar conocimiento de ello es más chocante que las verdades que cualquiera pudiese creer enunciar.

9.11.07

De Destrozos y Canciones.

Es como cuando cantan una canción y debes seguir la melodía. Un par de veces con errores y después hasta la cantas con sones propios. Improvisas, te sales de regla y te gusta.

Te adaptas a esa nada que te sobrecoge.

Lo triste de todo son las ganas de arrancarte el Sector Muerto dentro tuyo y botarlo. Porque el dolor es tan concreto. Como si se iluminaran los ardores. (igual que en Drácula de Coppola, cuando él fornica como lobo y Winona Ryder trasluce su tejido sanguíneo desde el pecho palpitante). Un solo arranque. De cuajo. Un sonido viscoso y quizás nada más. El dolor desaparece. Ninguna petición más .

Ojos cerrados.
Completamente cerrados.
Apretados hasta que te revienten las sienes.

Quiero mo-rir-me. Es gracioso que suene más como lo siento con los guiones entremedio. Casi como la forma de los distintos estados. La gradualidad de los pasos.

Inspiro, levanto, corto.
Inspiro, avanzo, caigo.
Inspiro, tomo, jalo.

Listo. Nada más simple. Ojalá tuviera la fuerza para destruirme. Salvación por el caos me retumba en la cabeza desde Palahniuk. Ese libro, también viscoso de letras muertas. A través del caos, de lo peor de la salvación. Yo no quiero un héroe. Quiero el retumbe definitivo en mi cabeza. Quizás la explosión, finalmente, de ese aneurisma que crío como una araña empolla sus huevos.

La desesperación me completa. La angustia llega a ser constructiva del estado de ánimo permanente. Me molesta que no se acabe. Ojalá supiera cómo acabarla. Ojalá supiera cómo no escribir letras mamonas, como las que odio en tantas otras manos absurdas. Cómo tomarme el pelo en un moño tirante y olvidarlo todo. Eso sobre todo. Olvidarlo todo.

Ya no tengo fuerzas ni siquiera para levantar los ojos. Para encararme con el hambre característica a la vida y arrebatarle mi cuerpo al tedio. Nada. Puros temblores y dolores que siguen punzando. Mortales.

Tengo ganas de que me roben el alma en un grito. En un espasmo. En un mía.

Tengo ganas de terminar de escribir estas ficciones que la gente ingenua cree para empezar a destrozarlos con mis canciones. Con esa canción. Con la que cantas después de seguir la melodía. Esa, un par de veces con errores y que después hasta la cantas con sones propios. Improvisas, te sales de regla y te gusta. Te gusta, de verdad te gusta.

17.10.07

Hola buenos días Abismo. (Y falosofía.)
¿Quieres con mi cuerpo ectoplasmático?
Soy yo y la sensualidad hipertatuada en los rincones de mis declives.

Escribiría más pero se me acabaron los dedos.
Y otras cosas.

26.8.07

Absolut.



Una vez más.
Veo el cadencioso ritmo de tus caderas agitarse certero frente a mis piernas.
Ce n`est pas l`habit.
Laborum: Reúno determinadas piezas de esa saliva incestuosa
para agitar mis adentros
en el tic tac confuso de los gemidos sintomáticos.

Absolut.
Un riso negro cayendo gordo por tus caderas huesudas de puta cumbianchera.
Niega la sonrisa contrita y la perfección del tacto.
Niega la sutileza brutal de las destrezas húmedas de la lengua.

¿Hagámos el mal en una cama de plata?
En un inventro de fuego furioso. En la creatividad robada de un poema rutinario.
Y Poesía Poesía Poesía.
Instíntame las ganas de llegar a arrebatarme los sueños negros que se agolpan en tus sienes quebradas.

La voluptuosidad única y suprema de la [pasión]

reside en la certeza de hacer el mal.
(Baudelaire)


Parole parole parole.
Parole parole parole....

Concentra tus gritos en el glitter que me quedó entre los dedos cuando te robé la boca.

24.8.07

Con veinte entradas hay un globo chicle grande de Poesía frustrada.
Perdí el miedo a nombrar el miedo.
Perdí el miedo a nombrar el mied.....





Y quiero que arranques tus voluntades hacia mis esperanzas.
Las únicas de las que tengo certeza, por ahora. Estaremos juntas mucho tiempo
y los brazos son lo suficientemente largos y gordos como para abrazarte por siempre.

Somos muchas y todas para tí.
Muchas distintas, las que te amarramos en abrazos a la vida.
Y muchas Paz también.

Te quiero harto Nana.

14.8.07

Carnaval.

Puedo hacerlo una y otra vez. Le conté que me comí sus entrañas en un lamido ficticio.
Y mi tema se repite una y otra vez. Logré sacarlo de mis profundidades para enrostrarselo en una sonrisa de lástima y perderme otra vez en tus intentos por atravesarme en palabras negras, estacas de carne y gemidos blancuzcos. Puedo no ser nada tantas veces y derrumbar tanto al mismo tiempo. Tanta basura entremedio de la carne.

Tantos sin sentido sentidos hasta el fondo.

¿Porque no solo reconocer la miserabilidad humana y lamer sus locuras con las mismas ganas con que nos embardunamos el resto del cuerpo? Tú y las locuras animales. Tú y tus cocodrilos sagrados, tus cráneos hediondos a cloro perdido. Tú y tus pulpos enroscándose entre las piernas.
Tú y los calores corporales que no existían callados por la nausea.

Y las cuencas me siguen mirando con ganas de que las rellene de carne y las mordidas no sean solo de aire. Me besaste y no niegues nunca el deseo que puede huir de ti sin mirar el rostro delante de tus piezas. Yo no te busqué la boca y el cuerpo. Yo sí invoqué el asco y los retazos salados de tu alma rota. Repartamos las culpas. Ahora, yo me acuesto entre tus trozos de vidrio-sangre-negra-muerta y tú puedes quedarte con el sabor de mi piel entre los dedos del cuerpo.

Carneia, un oráculo, tres pinceles, dos órdenes y una pelvis sola: la de Travolta.
Shake- shack!

9.8.07

Misiva vidente.

Llegué y te escribo. Con un cariño extraño, extremo, friolento.
Porque me gustaron las risas conjuntas.
Y lamenté el tiempo perdido en pensar en algo que no fuera liviano y maddonesco y risueño.

Y un te quiero harto en esa sintonía de ojos se me escapa sin meditación de por medio.
Un te quiero parte del todo que conforma mi vida para seguir riendo del absurdo del mundo.
Por que me faltaba esa mirada distinta que profetizaste un día. Porque hay que acompañar a nuestra amiga loca hacia mirarse distinto y seguir riendonos de la nada. Porque creo que eres una persona íncreible y quizás buscamos cosas similares en la vida.

Soy tan yo como tanta perfidia.
Somos perfidia y eso es tan auténtico, tan certero, tan divertido.

El brillo en los ojos te lo pagaré algún día.
Por ahora es una deuda en carne.
Y sí, puedes, pararme en una esquina y hacerte el resto sin problema.

Querido!!!! soy intensa y haz de saberlo y no sorprenderte...
Mis manifiestos son de sangre y van a ser más continuos que las olas que casi te ahogan.
Ojalá no te molestes que diga, que eres mucho, mucho, increiblemente demasiado, lo que necesitaba. Gracias por eso.
Pero esa es una historia que te gritaré un muy pronto largo día.

Hoy no tengo poesía para ti.
Mañana, la construimos juntos.

Un abrazo,
con las vacas cubanas,
los lobos marinos y los diarios de patrizzzzia muy muy presentes....



P.

5.8.07

Misiva ciega.

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No quiero saber nada del asco.
Ni de dios ni del diablo.
Especialmente de dios. Que se cae a pedazos en trozos patéticos
sin mi interés alguno por los crash de su reventar contra el piso.

Te sigo comiendo las bocas ácidas.

Los dientes blancos que solo
han sabido morder mis trozos sanos para arrancarlos con placer masoca de mis restos necrófilos. Siguen ahí con ganas de reventarlas contra mis manos para borrarles mi precioso paso por ellas.

Muer(d)ete y muere.
Llévate tus ansias petrificadas en egoísmos latentes

y pesares por mi voz ronca segura que te escupe eso que los colores te ocultaron.
Nadie te robará la muerte para quedársela y que sigas moviendo tus hilos, titiritero.

Nadie más.

Y lo sabes.
Sabes que mis sueños que un día no dopados soñaste son los que buscarás por siempre y no encontrarás. No encontrarás nunca lo que buscas precisamente porque lo perdiste. Trabajaste con persistencia de obra maestra para perderlo todo. Mataste con ansias mansonicas lo que se construyó con olor a tiempo, sangre, semen y sal. Especialmente sal.

Ya no basta con las palabras que siempre fueron suficientes. Los rasgamientos al intentar correr como loba furiosa a atrapar los frisbies de tus ganas se hicieron masivos y me desangro. Muestro los dientes y aúllo con dignidad en la certeza de querer dormirme en los ojos de la luna. Nos escuchó el silencio. Y eso reventó las burbujas de oxígeno pegajoso que nos mantenían en la misma manada. Gritamos y no queda nada. Lloramos y no queda nada. Nos rompemos y no queda nada.

Ojalá me hagas llegar tus ganas de alguna ectoplasmática manera. Que valga la pena. Que se recuerden los ácidos con salsa de berries, las cosas por las que desenvainamos, las sangres en las venas derramadas y las tristuras que no están enterradas en mierda. Ojalá me los hagas llegar porque no alcancé a retenerlos y por más que me agazapé no pude alcanzar las razones cuando huyeron despavoridas de los monstruos tentaculosos de la decepción y el cansancio. Yo hice lo que nunca debí. Lo que tatuamos no hacer. Olvidé. Me rasgué el estómago y como piedras arranqué todo lo que dolía, lo que pesaba, pero olvidé dejar un residuo, olvidé permanecer, mantener separadas las telarañas entre lo malo y lo bueno, y buscando el alivio lo saqué todo, absolutamente todo. Y ví, en ello, tus manos huesudas ayudándome a sacar de cuajo cualquier retazo que quedara; como el partero indolente frente a mis gritos, del retoño de nuestras memorias.

Me muer(d)o. Y el ciclo continúa. La loba vuelve a la tierra del descanso de su luna quebrada para ser parte del todo. Práctica y feliz. Esperará a que un día, un mal cachorro quiera saberla en su vientre, reparadora, y absorba en un lamido sus cenizas triunfantes en la espera de sangre joven para volver a la vida.


Yo ya no escribo cartas. No observo más que mis patas atrofiadas y no puedo llegar de otra forma. Ya no grito. Ya no hago más que esforzarme en respirar mis últimos estertores. Ya no hago nada. Ya no depende de mí. Y te lo escribí en la cara con una seguridad que hoy me sorprende. Hoy me lo repito a mi misma con certezas que sorprenden. Pero no puedo más nada. Aunque quisiera, eso es todo.

Ojalá una sonrisa al final de la sombra.



con disposición.

18.7.07


Y pensar que te rompí Egon. De un lamido penetrante hacia tus miradas coquetas de cretino afeminado. No me aguanté frente a tus omóplatos salientes y tus brazos kilométricos. Pensar que muero de frío contigo, a pesar de que eres caliente por dentro hervido en caldos burbujeantes que te salen por los ojos. No me aguanté y te hundí mi lengua de plata entre las aristas.

¿Que si me siento culpable? Oh, no querido. La culpa dejó de ser mi amiga cuando tú comenzaste a ser mi amante. Si esas curvas rosadas calcitrantes, con olor a moho perdido, a diluvio eterno no lograron hacerme entrar en razón nunca, menos lo hará tu presea de moral ilusa anti caníbal.

Te comí la boca cariño. Te la arranqué para que jamás pronuncies en la vida y especialmente en la muerte, con la muerte, esas tristuras saladas con las que rompiste mis hímenes. Así, frente a tus tres caras favoritas, trituré tus labios con el mismo placer con el que trituraste los míos. Ambos.

No. No te dejaré libre Egon. No mientras sepa que dibujas tus poemas en mi vientre con tal preteza como yo te deletreo entre las hebras de mi pelo. Como yo te trazo entre las fibras sintéticas de mis sueños.

Porque sí querido, si te sigo soñando, la muerte no te podrá arrancar a sus brazos adúlteros llenos de llagas por mis resistencias a sus robos de amantes. Si te sigo soñando, podremos entrelazar nuestras piezas en las nieblas brumosas, por lo menos, hasta que bajes tus brazos y te canses de pintarme las piernas como reflejo de tus entrañas.





...




-¿Satisfecho? Te excitan cosas raras Egon, podría haberte gritado un par de cochinadas como a todos los demás...

¿Qué porqué todos mis amantes están muertos?

-Esa historia cariño, tiene un precio mucho más alto.















Y el viento, Querido?

Dónde lo dejaste?

14.7.07

...







No pido más que miento.
Ni siquiera sé si las fiestas me pertenecen. Si los recuerdos bailan tangos olvidados en parqués muy encerados y resbalan... Tengo ganas sí, de romperme las bocas y arrancarme los pelos histéricamente, sin disimulo alguno intentando leer tus ojos biónicos de pus esperando alguna respuesta ya deletreada. Me aburro, ¿por qué no decirlo? De escribir en un teclado de letras borradas palabras que nunca saldrán más allá de mis úteros.
Podría echarle la culpa. A mis entrañas, trompas de falopio y demases por no callarse los gritos de guerra que día a día se me escapan por los labios todos, por las mierdas tristes que pujan por salirme de las venas. Pero estoy cansada. Y si mis ojos no cuentan las mismas historias de antaño, es porque las legañas de las lágrimas anteriores aún no me permiten abrirlos. (Pestañeo, algo, para después volver a cerrar los ojos con fuerza, no queriendo oler los pecados con mis pupilas vacias).
Muchas veces me imagino con los ojos blancos de deshielos.
Vacíos.
Mirando a la nada en teatros absurdos de cordura y silencios perpetuos. Por más que me muera una y otra vez no logro salvarme. Caigo enredada en ese mar truculento y baboso, más turbio a obsidiana, preciso en percances. Esas abominaciones estomacales que empañan mis momentos más lúcidos, en los que olvido todo y mi cuerpo se transforma en una zona zero estrellada y voluminosa.
No pido más que miento.
No busco más que grito.













5.7.07

Una reflexión de fin de siglo.

No hay poesía sin cordura.

No hay letras sin ansia.

Y el ansia y la cordura se acurrucan en los brazos de su madre de seno marchito que no pudo darles de comer. Locura que no alimentaste a tus retoños con mandrágoras y venenos suficientes como para que no terminaran cantando un reggeaton perdido. No hay, en la Locura, espasmos que no produzcan dolor dolor el primer sentimiento del mundo no hay en la Locura pujes que no resulten en partos de criaturas monstruosas llorando. Sólo así entre lambadas y oh mamá ella me ha besado, los gritos que se escuchen no huelen a nada, no son visibles para ningun oído, ni palpables para ninguna boca.
Que la muerte que nos acompaña en el camino negro de los ángeles me proteja. Una brisa, un escalofrío, un chery chery lady y el hechizo está cumplido. Y usted no se olvide de adquirir su manual 2006. Dawn se escucha en las comisuras de las paredes. Paredes con ojos y falos pintados.
Para qué hablar del peso en los párpados de seis meses completos que te desgarraron con la uñahoz igual que a Mahoma dejandote abierta y expuesta a los escupos de siglos venideros.
Un semestre de lentes rayban y pelos vistosos, cachondo y ordinario que se hace a un lado no sin esfuerzo para dejarle su puesto a un idiota engominado con cara de responsabilidad. Y no es quiera ser maestra ni objeto de la letra de un wisin y yandel pero de que sobreviví sobreviví, dawn y todo, aqui estoy, más completa que nunca gritándote a ti Locura, que detesto que me dejes botada en ocasiones para ir a jugar con tus pezones en intentos descarados por revivir su sensibilidad. Definitivamente, si vuelvo y nuestros payasos siguen riendo juntos, es porque no tengo orgullo contigo y me encantan tus gritos sin sentido. No vuelvo más que a esperar que me caigan tus salivazos en la cara.

Feliz comienzo.

Lenguas a tus desarraigos.



3.7.07

Payaso.

Sin cabeza. Con la cordura rondando
y las risas gritando.















(Un trazado tarjado)

27.6.07

Cortina.




El teatro de la
muerte color
ida.
Disfrutando de calores prohibidos.

Trastocando las ramas del mundo bailando.
Rompiendo.




Follando.






Llorando.







Y canta el teatro de la muerte ensombrecida.
Canta el rosado fosfóreo de sus tristuras calientes.

Canta y desvela.

Muere el teatro de la muerte bronceada.





Un adios aplaudiendo.



Fin.