30.7.13
Embrace the panic
30.5.13
15.5.12
19.4.12
Cosas
21.11.11
Plumas
Úsame como lienzo y callémonos los labios inteligentes, para abrir los ojos y ponerlos en blanco.
Quiero negarteme solo para que puedas arrebatarme del mundo y soltarme al vacío. Y quedarme en ese espacio negativo absoluto, que incrementa mi pertenencia a tus manos. Quedarme ahí pegada a tus gemidos. Instalada como una performance en tus trazos.
17.10.11
Labio mordido
17.9.11
Las páginas.
4.9.11
Buenas noches, Individuo.
Póstumo.
nada tiene que ver la desesperación con la desesperación
Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas
No hay nombres en la zona muda
Allí, según una imagen de uso, viciada espera la muerte a sus nuevos amantes
acicalada hasta la repugnancia, y los médicos
son sus peluqueros, sus manicuros, sus usurarios usuarios
la mezquinan, la dosifican, la domestican, la encarecen
porque esa bestia tufosa es una tremenda devoradora
Nada tiene que ver la muerte con esta imagen de la que me retracto
todas nuestras maneras de referirnos a las cosas están viciadas
y éste no es más que otro modo de viciarlas
Quizá los médicos no sean más que sabios y la muerte -la niña
de sus ojos- un querido problema
la ciencia lo resuelve con soluciones parciales, esto es, difiere
su nódulo insoluble sellando una pleura, para empezar
Puede que sea yo de esos que pagan cualquier cosa por esa tramitación
Me hundiré en el duelo de mí mismo, pero cuidando de mantener
ciertas formas como ahora en esta consulta
Quiero morir (de tal o cual manera) ese es ya un verbo descompuesto
y absurdo, y qué va, diré algo, pero razonable
mente, evidentemente fuera del lenguaje en esa
zona muda donde unos nombres que no alcanzan a ser
cuando ya uno, qué alivio, está muerto,
olvidado ojalá previamente de sí mismo
esa cosa muerta que existe en el lenguaje y que es
su presupuesto
Invoco en la consulta al Dios
de la no mismidad, pero sabiendo que se trata
de otra ficción más
sobre la unión de Oriente y Occidente
de acápites, comentarios y prólogos
Un muerto al que le quedan algunos meses de vida tendría que aprender
para dolerse, desesperarse y morir, un lenguaje limpio
que sólo fuera accesible más allá de las matemáticas a especialistas
de una ciencia imposible e igualmente válida
un lenguaje como un cuerpo operado de todos sus órganos
que viviera una fracción de segundo a la manera del resplandor
y que hablara lo mismo de la felicidad que de la desgracia
del dolor que del placer, con una sonriente
desesperación, pero esto es ya decir
una mera obviedad con el apoyo
de una figura retórica
mis palabras no pueden obviamente atravesar la barrera de ese lenguaje desconocido
ante el cual soy como un babuino llamado por extraterrestres a interpretar
el lenguaje humano
Ay dios habría que hablar de la felicidad de morir en alguna inasible forma
de eso que acompañó a la inocencia al orgasmo a todos y a cada uno
de los momentos que improntaron la memoria
con impresiones desaforadas
Cuando en la primera polución
-mucho más mística que la primera comunión- pensabas en Isabel
ella no era una persona sino su imagen el resplandor orgástico de esa creatura
que si vivió lo hizo para otros diluyéndose para ti carnalmente
en el tiempo de los demás
sin dejar más que el rastro de su resplandor en tu memoria
eso era la muerte y la muerte advino y devino
el click de la máquina de memorizar esa repugnante devoradora
acicalada en palabras como éstas tu poesía, en suma es la muerte
el sueño de la letra donde toda incomodidad tiene su asiento
la cárcel de tu ser que te privaba del otro nombre de amor
escrito silenciosamente en el muro
o figuras obscenas untadas de vómito
tu vida que -otra palabra- se deslizó, sin haberse podido
engrupir en lo existente detenerse en lo Pasajero hundir el hocico
feliz en el comedero, golpear por un asilo nocturno
con el amor como con una piedra
la muerte fue la que se disfrazó de mujer en el altillo
de una casa de piedra y para ti de sombra y humo y nada
porque ya no podías enamorar a su dueña, temblando
del placer de perderla bajo una claraboya con telarañas
tienes que reconstituir ese momento ahora que la dueña de la casa es la muerte
y no la otra, esa nada ese humo esa sombra
darte el placer de ser ella y de unirte a ella como los labios de Freud
que se besan a sí mismos.
31.8.11
Del Eternoclestomastoideo.
25.8.11
Defenderse
Por otro lado, la defensa que me tiene absolutamente agotada de los propios empleadores, empleadores también "elegidos" por uno en el segundo impensado en que uno dice "acepto" y hace los votos de prosperidad, libertad y no se qué revolución interna a cambio de un cheque el día 30.
Por último, la defensa frente a lo que no ha elegido sentir, y frente a esa defensa no hay nada vivo que te cubra de las lluvias ácidas.
Finalmente, las defensas más costosas son todas aquellas que te cuestan brazos y ojos, porque elegiste estar ahí paradito en ese segundo, en ese reducto.
Porque defenderse de otros en una elección, no es solo defenderse de aquellos que han sido integrados voluntariamente a los espacios de seguridad más íntimos, sino también es defenderse de uno mismo, parado, mirándose a uno mismo, reprochando los sufragios. Es la defensa, energéticamente de dobles requerimientos, que lo deja a uno botado en el suelo, lamiéndose las heridas, esperanzado en que algo suceda y rompa, quiebre.
Yo siempre estoy esperando la fractura.
Como si quebrarse en otro, alguna vez, fuera un suceso extraordinario, un pedazo de universo tendido en mis muñecas vírgenes, envuelto en una tela vaporosa que muestre los espacios de piel en la medida en que sople el viento a favor.
Me dijeron que defenderse era naturalmente sobrevivencia. Si has estado rodeado de abismos, la sobrevivencia es la cotidianidad y con eso estás naturalmente cagado. Pero vivo. Luego no sabes cuando dejar de y cuando comenzar. Tiempos y silencios. Y simulaciones de muerte y más sufragios. Y quedá cagá y media otra vez. Y de nuevo no se sabe cómo comenzar.
21.7.11
Euclidiano.
A veces, se tocan con la palma abierta. Luego de dar tantos palos de ciego, y de tantear entre la niebla, el reconocimiento es un poco romperse la piel por la fricción del tacto. Pero nada que no se cure lamiendo las heridas hasta que el sabor metálico de las sangres compartidas sea indistinguible y lo único que quede sea inventar mitologías para contener las explosiones por todas las aristas convergidas.
17.7.11
Te molesta mi amor. Silvio Rodriguez.
Te molesta mi amor
Mi amor de juventud
y mi amor es un arte de virtud
Te molesta mi amor
Mi amor sin antifaz
y mi amor es un arte de paz
Te molesta mi amor
Mi amor de humanidad
y mi amor es un arte en su edad
Te molesta mi amor
Mi amor de surtidor
y mi amor es un arte mayor
Mi amor es mi prenda encantada
es mi extensa morada
es mi espacio sin fin
mi amor, no precisa frontera
como la primavera
no prefiere jardin
Mi amor, no es amor de mercado
porque un amor sangrado
no es amor de lucrar
mi amor es todo cuanto tengo
si lo niego o lo vendo
para que respirar...
Te molesta mi amor...
Mi amor no es amor de uno solo
sino alma de todo
lo que urge sanar
mi amor es un amor de abajo
que el devenir me trajo
para hacerlo empinar
Mi amor, el mas enamorado
es el mas olvidado
en su antiguo dolor
mi amor abre pecho a la muerte
y despeña su suerte
por un tiempo mejor
mi amor, este amor aguerrido
es un sol encendido
por quien merece amor...
3.7.11
Elementos de Neurociencias.
No terminé este texto porque en ese preciso momento entregué el examen con la dignidad de Juana de Arco. Pero es una linda evidencia.
29.6.11
28Junio.
No me hubiera importado, en realidad, que no encontráramos la tumba. Habían muertos convirtiéndose en cosas desconocidas y perfectas. Hubo restauraciones invisibles.
Hay un miedo brutal ardiéndome en los brazos. Lo sabes, sospechas que a veces espero el abismo. Quiero que me vuelvas loca. Que nuestros recuerdos queden en placas agradeciendo los pecados. Quiero ir tan lento hasta que sea imposible aguantar las ganas de romperse las hojas en blanco.
Quiero que nos sigan penando entre maderas crujientes y una complicidad del verbo y el tiempoespacio trascendental. Búscame hasta que no queden dudas de que soy, escondida en tu pared.
24.6.11
Inés.
te fuiste del mundo y ahí recién averigüé cuándo era tu cumpleaños. El 6 de marzo es un día de ciclos para mi y hoy lo consumas y te apoderas de él para siempre. Transitas por una carretera fría y amarilla en las manos de el loco de la funeraria que te lleva a una velocidad que expele el desprendimiento en la cotidianidad de la muerte. Te vestí y te maquillé a pesar de jamás haberte ido a ver enferma, porque intimamente nos odiamos toda la vida. Igual me reí de que al lado de tu auto pasaran un montón de camiones con esos gigantes aparatos para enrrollar cables que parecen carretes de hilo, un último homenaje a ti, hija de la máquina singer con aguja indestructible que sí te destruimos cuando niñas con mis primas.
Ahora lloro todo lo que no lloraré ni mañana ni pasado. Por que no lloro por ti, ni por mi abuelo, ni por mi padre, aunque eso me parta en trozos. Lloro por lo que no fuimos. Lloro por todo lo que implicaste y lo que implicas, por los pedazos repartidos de mi niñez que se quedaron en tu casa, debajo del costurero, en esa mesa, en las tijeras cuando las perdíamos, en las telas que me robé de tu casa para hacerles vestidos a mis barbies, en la cantidad de estuco que te ponías para salir de tu frustración de Limachina inocente a la que le robaron la vida y los sueños y te diste cuenta solo para agarrar el cuchillo por el filo y tirar fuerte en el sentido contrario.
Lloro porque me aplasta la inexorabilidad de la muerte. Me aplastó cuando vi morir a un ser ínfimo en mis manos y ahora más, cuando entiendo que ya no estarás nunca, cuando veo que abriste los ojos y te fuiste por siempre en un grito ahogado que te cerraron con miles de posibilidades de esas que se conversan con el morbo de la muerte en los pasillos ciriados de tu velorio.
Inés, nunca supe decirte abuela, aunque siempre lo hice, porque te tenía un respeto metido por las narices con filos de obsidiana. Inés la cruel, Inés la despiadada, Inés la sin culpas, Inés la rompe cuerpos, psiquis y gnosis, Inés, la madrastra de mi padre, Inés la mamá de mi padre.
No nos quisimos, Inés. Tú no me quisiste por mi cuerpo y yo porque soy inteligente y no quiero a los que no me quieren. Porque fuimos distintas en esencia y la sangre nunca nos tiró. Porque a pesar de lo mucho que me definió en una fracción de mi vida lo que los otros construyeron de mi, igual me logré arrastrar del barro, me lamí y seguí limpia. Las costras duraron lo que el sol tardó en secarlas y después me las saqué yo misma, aunque con ellas me fuera un poco, sin saber si volvería a crear corteza.
No sé si lograste salir de la tierra.
Estuve ahí para ti, hoy, en una especie de comunión extraña frente a la ausencia de daño intensivo. Me temblaron las manos pensando en si te hubiera gustado lo que te eligieron para vestir y que, probablemente, habrías pensado que las telas que cubrían el ataúd eran un insulto. No por tu cuerpo marchito. No por mi padre latiendome en un abrazo en el que por dios, cómo deseé transmitirle que podía con su peso, que podía ser mi hijo, que podía derramarse sin temer, que mis pies estaban enraizados en el suelo y que nada me movería. Estuve ahí para ti porque aún no se porqué, pero estuve. Creo que bajo la misma lógica arbitraria que te hizo ser mi abuela. La misma participación sombría en nuestras vidas. Postrímera, funcional.
No te busqué, en eso estamos claras, pero no caben más opciones que las del artefacto, hoy, que veo las cosas con la distancia de lo sano y con la disposición que te entrega la muerte. Con eso me quedo, Inés. Con eso y con los chocolates repartidos y las comidas increíbles. Con esos gustos vintage y tu necesidad de acaparamiento que me resuena en mi casa barroca. Con todo lo antiguo que hay en tu casa y que me despierta ganas de recuerdos creados, como tu ropero. Me quedo con todo lo que no hicimos, con lo que podría haber sido y con lo que no supe nunca. Con el instinto que nunca hubo entre nosotras y te guardo amortajada en esas historias inocentes, en algún cofre que te haga honor y que no te despierte las iras aglutinadas en tu piel de mujer atrapada. No nos despertemos más nada, Inés. Solo descansa. Ya no puede alcanzarte el miedo.
22.6.11
La palabra Deseo. (Juego con Bataille)
19.6.11
Dichos de Juan Gelman
Cuando te conocí
mi corazon
tenia más hambre
que piojo de peluca.
Los piojos de peluca son así
capaces de morirse
de hambre en la mitad de la
belleza que no les da
de comer.
Pero ellos
embellecidos por
tanta belleza
se empiezan a sentir
otro animal
un jilguerito tal vez...
que vuela y
canta alrededor del día
un canario más amarillo
que el sol
más ardiente
un ruiseñor más hondo
que la noche
en que te conocí
y conocí
los dos trabajos del
pajarito atrapado
que son desatarse y atarse
herir la vida con amor
y padecer la herida
estar purísimo de amor callado y hacer
que su silencio le
reviente los tímpanos al mundo.
Yerbas de amor cubren al jilguerito
pero eso no quiere decir nada
no quiere decir que el canario comerá
que el ruiseñor no va a morirse de hambre
estoy hablando de cuando vi tu alma.
Y la alegria entró en mi
como un desconocido
y mi alma agradecida tuvo extraños primos
y te amé duplicadamente.
Para este fin de amor fuimos nacidos para esta desnudez
nuestro amor es más raro que un elefante francés
una vez pasó un elefante francés por el barrio
le sonreía a todo el mundo y decía
"bonyur" "bonyur"
pero ninguno le creía.
Dónde se vió a un francés sonreír a todo el mundo.
Solamente los chicos se animaban a tocarlo
le tiraban la cola para volverlo azul.
A cada tirón al elefante le salía un pajarito
un canario o un ruiseñor
que se ponía a hablar de tu candor
un jilguerito muerto de hambre
con los ojos llenos de tinta y de papel
Este amor es más difícil que cagar en un frasquito.
Te amo con todas mis fuerzas
sin comprender la verdad
Voy de la furia a la dulzura
de la dulzura a la pena.
Con cataratas en el ojo del alma.
¿Qué es la ignorancia? Algo ansiado, definitivamente un surco, una salida, un regalo, un don, sí un don de las más altas esferas de la compasión. Un obsequio para evitar el sufrimiento y para negociar la salvación. Lamentablemente, la compasión no ha sido benévola conmigo ni con mi receptáculo de conocimiento, que se llena y se llena sin ninguna posibilidad de ser repletado.
Escribí esto como parte de un gran proyecto de publicación. Palabra que me ha salido incondicionalmente por estos días como una posibilidad real de la cual rehuyo a modo inconsciente. Mis capacidades me traicionan. Sé que puedo a niveles interestelares y eso me hace dueña del mundo en potencia.
Estoy contenta por las historias que se están escribiendo y que todavía no tienen final y no tienen porqué tenerlo. Por el interés insospechado que suscito, malévolo y bienhechor, y por que no me dan miedo las calles. Quiero muchas cosas en el día, algunas que no son plausibles (como un baño de tina) y otras que se convierten en proyectos interminables como cocinarte o compartir un libro eternamente.
Y eso que no creo en la eternidad, pero de repente igual mi tatuaje debería decir I want to believe.
A modo de post scrip. No hay cuestionamientos posibles después de tanto tiempo. Pero entiendo, el dolor de guata visceral que se produce cuando no tienes certeza de nada y quieres tenerlas de todo. Entiendo que una se tenga que agarrar de todas las herramientas posibles para hacerlo más suyo en la medida en que pueda, hacer verdades las verdades que nunca hará verdades. Lo triste que no hay una sola de ellas, son tan múltiples como las patas de pulpo que se le salen cuando menos lo esperas. Y te tocan sin renunciar nunca a nada, mientras tú renunciaste a todo. Es muy power estar ahí. Pero yo ya no estoy. Realmente, bajo ningún punto de vista, simbólico, alegórico o real, no estoy. Y quien sea que crea que debo permanecer ahí en algun modo, no es así, ya me fui, así que no hay nada que temer. Mis brazos son parte de otras organizaciones macropoderosas, más intensas y menos drenadoras. Inside. Y eso es. De lo que fue, debería o será, es un muerto del que no me hago cargo ni lo haré, porque por algo los muertos se entierran, se pudren y dejan de ser, como corresponde.
